24 de julio de 2024

Armero, noche de muerte y destrucción

15 de noviembre de 2014
15 de noviembre de 2014

A los pocos días de haber concluido la elaboración del mapa de amenazas, a pesar de la caída de cenizas que desde horas de la tarde afectaba a Armero, de las llamadas al cuerpo de bomberos de la “Ciudad blanca” efectuada desde uno de los municipios cordilleranos, de haberse informado el inicio de la erupción por la doble vía que se esperaba: la del volcán y la del hombre: los flujos de lodo, estimados después en 100 millones de metros cúbicos, descendieron raudos desde los glaciares del volcán nevado y avanzaron arrasándolo todo, hasta alcanzar los poblados ubicados en los valles de salida de los ríos; pero la población no fue evacuada. Por la vertiente del Cauca las riadas tardaron más de una hora hasta Ríoclaro y parte del Chinchiná, y por la del Magdalena, unas dos horas hasta Armero transitando por la cuenca del Lagunillas, y dos horas hasta las partes bajas de Mariquita primero para seguir luego a Honda, por el Gualí. En Armero los lahares, masas donde participan agua y sólidos por mitades, cubrieron con 2 m de lodos unos 30 km2 del valle en varias direcciones, incluida la norte ajena a este drenaje.

AHORA NOS PREGUNTAMOS

¿Por qué antes del 13 de noviembre no se produjo ninguna acción, ante la advertencia expresa de que en caso de una erupción, Armero sería borrado por una avalancha? -esto de conformidad con lo que el mapa oficial mostraba desde su primera versión de inicios de octubre, así fuese preliminar. Posiblemente el trabajo que emprendimos a la fecha fue tomado como un simple ejercicio académico, o también, la sistemática preocupación por la información que se daba en la prensa, dudosamente calificada de alarmista, terminó con sus voces por apagar las luces de sensibles periodistas, y con ello por desmantelar una estrategia que pudo contribuir a la apropiación social de la prevención del desastre.

La ciencia vulcanológica internacional

Calificados expertos de varios países, después de recopilar la información sobre los antecedentes y analizar los hechos, coincidieron en denominar esto como una catástrofe anunciada, mientras aquí unos y otros rasgaban sus vestiduras amparados en la imposibilidad de predecir el comportamiento de un volcán, para desconocer los pronósticos y decir que la suerte padecida por unos 25 mil colombianos, fue culpa de la indómita naturaleza.

Antecedentes históricos del Ruíz

En comparación con los eventos históricos del Ruiz, acaecidos en 1595 y 1845, la segunda entre las tres parece haber generado los mayores flujos de lodo, y la que nos ocupa resultó ser la de los lahares más modestos y la erupción de menor magnitud. Además, si bien la erupción de 1985 fue calificada de subpliniana, al cobrar unas 25 mil vidas queda la lección para no subestimar estos eventos, dado que la del Ruiz (1985) con apenas 1/10 de Km3 de magma aportado, con las 25000 vidas cobradas se ubica en el tercer lugar entre los desastres volcánicos más catastróficos ocurridos desde 1800, después del Tambora (1915) con 56000 víctimas y del Krakatoa (1883) con 36400.

Que no se repita el desastre

Esto es, hace 25 años, a pesar del compromiso de la comunidad científica que asumió tareas y del esfuerzo de la cruz Roja y la Defensa Civil locales en materia de prevención, queda pendiente pagar un saldo que únicamente se liquida sin volver a repetir la tragedia de Armero. Y lo digo porque antes de la erupción del 13 de noviembre de 1985, previo al paroxismo de las 9:20 de la noche, hora local, desde las 3:05 de la tarde hubo emisiones de ceniza, y antes del anochecer a modo de señal premonitora la arena volcánica y fragmentos de pómez del Ruiz caían sobre al poblado tolimense, en un ambiente enrarecido por un extraño olor azufrado.

Insuficiente información

Todo porque allí como en otros lugares se carecía de una instrucción precisa, de unos medios mínimos y de unos procesos adecuados, para que la población evacuara frente a un evento sorpresivo pero que también daba tiempo, al menos, para mitigar la desgracia. Esto es, la insuficiencia de la información gravitó, ya que no resultó suficiente la historia y el mapa, al faltar las instrucciones y el protocolo para evacuar, señalando el por qué, cuándo, cómo y a dónde, por lo menos. Incluso, faltaron los simulacros del caso como parte de la información intangible.