24 de mayo de 2022
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Área metropolitana en el Quindío

24 de noviembre de 2014

jaime lopera

 

Hace unos años estuvo en la escena la viabilidad de un área metropolitana para Armenia y municipios circunvecinos. Diversos sectores cívicos y políticos estuvieron en la búsqueda de respuestas a muchas inquietudes que este tema provoca, visitando ciudades, y, en fin, acumulando información al respecto. En una región adormilada por el confort, en aquella ocasión nos pareció una buena noticia para que al menos se despertara un interés público en un asunto que toca de cerca los afanes y expectativas de la ciudadanía quindiana.

Por ello no creemos redundante mirar de nuevo algunos aspectos de este tipo de iniciativa para nuestra región. Desde el punto de vista de las contingencias externas estimamos que si bien existen las autorizaciones de la Constitución y la Ley 128-94, aún no está bien desplegado y reglamentado el esquema financiero, técnico y jurídico de las Áreas Metropolitanas (AM). Existen todavía problemas políticos y jurídicos de diversa naturaleza en las varias experiencias presentes en Colombia, como se han visto en el caso de Bucaramanga y Barranquilla.

Algo muy interesante comienza aquí: la creación de un área metropolitana en un departamento chico como el nuestro hace posible la yuxtaposición de una institución nueva (la AM) sobre una antigua (el Departamento), con los consiguientes conflictos de competencia que deberían aparecer. No podemos con semejante reto. Además, el reproche que se hace a una nueva burocracia metropolitana, bajo una legislación menos reglada y más flexible que permita salarios altos y beneficios extras, suscita todo tipo de desconfianzas ciudadanas que pueden dilatar o abortar el proceso, mucho más en un departamento tan politiquero como el nuestro.

Desde el punto de vista de las oportunidades esta es una excelente ocasión para que, mediante la consulta popular, que además es obligatoria, los municipios nominados debatan su incorporación al modelo de AM hasta quedar plenamente satisfechas las inquietudes políticas, administrativas y, especialmente, tributarias de la ciudadanía. Este despertar de la ciudadanía sería un enorme esfuerzo de participación popular que no se ha dado en años desde la creación de este departamento.

Por el lado de las fortalezas podríamos decir que una AM es en realidad la suma de muchos intereses públicos orientados en favor de soluciones benéficas para todas unas comunidades. Es sinergia pura. Las economías de escala que se alcanzan mediante la gestión metropolitana, deben constituir un ahorro público de enormes proporciones en el producto interno bruto de la región. En fin, una pujante AM tiene mejores posibilidades de acceder a recursos presupuestales y financieros nuevos, y aun a fondos extranjeros, para adelantar proyectos muy específicos de interés colectivo.

Pero existen problemas que es preciso examinar con detalle. La mayor contingencia que afronta una AM proviene de la legislación actual que señala una obligatoriedad a los municipios constituyentes de ceder ciertas rentas a favor del AM, lo cual es un asunto de no poca discordia política y presupuestal que afecta la creación y consolidación del modelo. Como la ley de ordenamiento territorial avanza en Colombia bajo el concepto de la regionalización, esa perspectiva es una presentación de mayor alcance que el de las AM.  En consecuencia, si el gobierno central y el Congreso le hacen fuerza presupuestal al esquema de regionalización, es probable que todos los recursos se desvíen hacia allí en detrimento de las AM existentes o potenciales.

Como puede observarse este es un debate público que apenas se inicia. Los partidarios de una u otra iniciativa, en favor o en contra las AM, tienen aquí la oportunidad de debatir las mejores propuestas para el departamento y orientar los planes para el futuro. Pero en el fondo es una discusión totalmente política: la fuerte y centralista postura política de la actual administración departamental hace poco menos que superfluo este debate bajo el supuesto de que allí no se dejará naufragar el dominio que actualmente se tiene sobre la carroza burocrática para entregarla  a una autoridad técnica posiblemente más neutral. Pero como campo de lucha entre la Alcaldia de Armenia y la Gobernación del Quindío este asunto será, si algún día nace, para alquilar balcón.

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