27 de febrero de 2021
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La vaca-loca

22 de octubre de 2014

Pero lo que producía más emoción, sobre todo en los pequeños pueblos, era el remate de la procesión, que se hacía en la plaza principal y en donde la pólvora con “volcanes”, “perras”, “buscaniguas” y desde luego los “voladores”, convertían el escenario en una verdadera fiesta en donde había derroche de luces y alegría. Pero en especial recordamos la famosa “vaca-loca”, que era una especie de armazón de madera  supuestamente simulando el cuerpo de una vaca o de un toro, que tenía en la parte delantera, unos cuernos de res envueltos en unos trapos empapados de petróleo. Entonces alguien tomaba el simulacro de vaca o de toro, lo levantaba sobre su cabeza y se dedicaba a embestir  a quien encontraba a su paso.

Muchos años después nos preguntabábamos por el origen de esta “vaca-loca” y resultó que es una antigua costumbre que se practica aún el país vasco en España. Lo grave es que en España se toma un toro vivo y se le colocan en los cuernos los trapos empapados de un líquido combustible. El animal entonces sale como alma que lleva el diablo por el dolor que le produce el calentamiento de sus cuernos.

Costumbre bárbara que por fortuna no copiamos al pie de la letra sino que la transformamos desapareciendo el animal, de manera que quedó apenas el símbolo por medio de la armazón en madera.

Ahora que se discute con mucha vehemencia la conveniencia o no de las corridas de toros, buenos es recordar que en la medida que es una costumbre ancestral en el caso de los españoles, especialmente, no será nada fácil su erradicación, como tampoco lo será  en algunas ciudades de Colombia, como son los casos de Bogotá y Manizales.

Pero no es posible plantear, como lo han hecho algunos personajes bien conocidos, como Alfredo Molano, que en la medida que es una tradición cultural, y un verdadero arte, no es posible privar a quienes gustan de la fiesta brava, de ese espectáculo. En este caso se está hablando de la tortura a que es sometido un animal, cualquiera que sea, y en este caso no deja de ser una conducta aberrante, irracional y bárbara.

No nos parece válido el hecho de que se diga que se sacrifica ganado y aves y otros animales para el consumo, luego no tiene nada de raro se haga lo mismo con el ganado de casta. Pues bien, una cosa es darle muerte y otra, someterlo a tortura y además gozar, embriagarse con ese especulo que incluye en sufrimiento animal. En el caso de la muerte o el sacrificio, es de suponer que no hay tortura de por medio, entre otras cosas porque el animal no tiene angustias con la muerte, lo que sí ocurre con el ser humano. Estamos hablando de dos cosas diferentes: tortura y muerte y esta última se da en las corridas de toros.

Desalentar, por lo mismo esta práctica, es apenas una actitud civilizada.