1 de marzo de 2021
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El Séptimo y el Décimo Mandamiento

2 de octubre de 2014

ricardo tribin
Si hallas una billetera tirada en la calle y no es tuya, debe ser de alguien y si te encuentras en una reunión con una mujer preciosa y no es la tuya, pues fíjate muy bien para que no avasalles a la de otro.  Lo importante de todo lo anteriormente afirmado estriba en que si todos respetáramos  estas cosas, viviríamos mejor, pues aprenderíamos que lo que no es nuestro, no hay porque intentar arrebatarlo.

Desafortunadamente en la vida parece que estas decisiones se tomaran al revés. Hay unos que no pueden con la envidia que les causa el que otros posean algo y ellos no. En ese momento, en vez de procurar conseguirlo por el mejor de los caminos, buscan lamentablemente el  torcido. Vienen entonces la aprehensión y la ambición excedidas y los instintos se desbocan, sin consideración ni limitación alguna. De ahí surgen los grandes inconvenientes y llegan al tiempo problemas como la corrupción, el hurto y la lujuria, que conducen a la persona a justificar sus actos equivocados, solo por el único motivo de tener.

La sociedad en no pocas ocasiones acepta a tales individuos porque tienen bienes de fortuna, y en esa forma estos se infiltran dentro de ella causando toda clase de contaminación en la misma. Que deberíamos hacer entonces? Bien simple. Volvamos a nuestros principios básicos y recordemos la importancia que estos representan para la tranquilidad en nuestras vidas y en la de los allegados, los que resultan implícitos cuando procedemos acordes con la honradez, la moral y las buenas costumbres.