29 de junio de 2022
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Cínicos y de doble moral

3 de octubre de 2014

Solo salen a hacer valer una espuria condición de defensores de la libertad de expresión cuando se trata de uno de ellos porque cientos de casos se han presentado en la región y jamás se les ha conocido pronunciamiento alguno en defensa de lo que hoy dicen es un principio fundamental.

El diablo haciendo hostias. Miguel Ángel Rojas dictando cátedra en la radio sobre moral, información y opinión. No tiene sentido que un perseguidor de opinadores hable del tema con la arrogancia que le es proverbial. Esa mierda se llama doble moral. Y más hilarante es que Juan Diego Lozano, perseguido por el presidente del círculo vicioso, se preste para que su verdugo el mismo que lo censuró en el periódico La Crónica,  le abra  el micrófono para que hable en defensa del derecho a opinar. Otro hugonote falto de personalidad.

Al que hoy defienden, Jorge Eliécer Orozco, ha sido un perseguidor de periodistas. Qué me dicen si me cuento entre sus víctimas, se  le olvida que cuando fui designado en el año 1989 jefe de prensa de la alcaldía de Armenia puso al aire un editorial en mi contra y le pidió a su protectora politiquera de entonces, Lucelly García, que me censurara o de lo contrario acabaría con una coalición en el concejo de Armenia. Yo ante la vileza preferí con dignidad no aceptar para no molestar al entonces alcalde Fabio Arias. Después y en un acto heroico retando al arrogante dueño de todo el mandatario local de nuevo me nombró y asumí. Esto es apenas una anécdota que cuento porque han sido miles los perseguidos por estos valetudinarios y oportunistas del los medios de comunicación.

Orozco fue el autor intelectual de que censuraran en el periódico La Crónica a Gustavo Álvarez Gardeazábal, cómo les parece, uno de los grandes escritores de este país, porque opinaba en contra de los interés particulares de sus patrocinados y no estaba de acuerdo con una propuesta de área metropolitana para el Quindío.

Miguel Ángel Rojas vetó y mando al cesto de la basura los artículos del doctor Jemay Parra, uno  de los buenos columnistas del periódico de Armenia y de paso en un acto de absoluta ignorancia privó a sus lectores censurando a nadie más y nadie menos que al expresidente de la Corte Constitucional Jorge Arango Mejía.

Y ahora hablan de moral y de defensa del derecho a opinar, eso es llanamente cinismo y doble moral.

¿Perseguidores de periodistas y de opinadores reivindicando  un derecho fundamental?

¿Quién dijo que Rojas es el presidente de ese círculo vicioso si hace un año se le venció el término de su “gestión”?

Reto a cualquiera que pueda decir qué ha hecho el tal círculo vicioso distinto a salir a defender a Orozco el mismo que hasta hace poco decía que esa era una agrupación amorfa y sin ningún sentido. Por ahí están los escritos sobre el tema.

Y sobre las pataletas de Rojas Arias aquí en los archivos está su famosa moral cuando hizo de documentos apócrifos un arsenal de esguinces legales para hacerse a su pretendida tarjeta de periodista arguyendo falsedades que después le comprobaron.

Estos son los defensores de la libertad de opinión, la de ellos, claro está.