5 de marzo de 2021
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Alexitimia

18 de octubre de 2014

ricardo tribin

En fin venimos de unas costumbres no propiamente orientadas a identificar y expresar el sentimiento y quizás por eso estamos tan “vaciados” como sabiamente diría el Indio Gutiérrez Nieto.

Otra cosa que es bastante común es la de ocultar la realidad de lo que está pasando. Si la persona está grave  o padece de una enfermedad terminal, pues a hacer todo lo posible por evitar que ella se entere. Igual cuando de comunicar el evento a su familia o a las gentes de afuera, esto se convierte prácticamente en un verdadero secreto de estado.

Y si el problema es económico pues ahí si que hay que callar. Nunca muestres lo que te pasa, dicen algunos y por eso a veces a los sufridos padres de familia les toca con frecuencia “comerse un cable” y hacer de “tripas corazón” para ocultar que el dinero que hay ahora es escaso. A aparentar se dice y entonces, aunque no se cuente con los mismos recursos para llevar un determinado tipo de vida, pues no importa. Toca en consecuencia sostener “la caña” para evitar que nos vean vulnerables y conozcan los demás que tenemos dificultades.

Y en cuanto al sexo se refiere ahí si que hay o hubo mucha tela de donde cortar. El sexo es algo que está dentro de cada cual y por ello hay que verlo con naturalidad, mejor dicho con agrado y gratitud. Sin embargo hubo épocas no muy lejanas, y dudo si aun persisten en el presente, en las que el sexo era considerado como algo misterioso, oculto, pleno de culpa. La moral y las buenas costumbres son bien sanas para evitar el libertinaje, pero no pasa lo mismo con la “mojigatería”, en la que se dice una cosa, más se hace otra y “se predica mas no se aplica”.

Y volviendo al sentimiento de culpa, si este contribuyera a corregir un comportamiento no apropiado,  pues a vivir con esa incómoda e innecesaria culpa. Lo que sucede es que a la larga no resulta así y por ello es conveniente recordar aquello de que no somos perfectos, más si podemos mejorar. La culpa inhibe el perdón hacia si mismos y ello a la larga se convierte en un elemento bien negativo para la tranquilidad mental y espiritual.

Lo mejor entonces consistirá en enderezar nuestros comportamientos equivocados del presente, los que en su mayoría están basados en creencias equivocadas del pasado, aprender a identificar lo que sentimos y también a expresarlo(Alexitimia), de manera tal que nuestras vidas puedan manejarse con mayor claridad y diáfana condición, lo que indudablemente nos conducirá a experimentar una mejor calidad de vida.