27 de junio de 2022
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Un Minuto de Dios para la Paz

19 de septiembre de 2014

En el micro-espacio “El Minuto de Dios”, que se difunde a las 7 de la noche por los distintos canales de televisión, el religioso convoca a sus compatriotas a orar por el éxito de los esfuerzos reconciliadores que realizan en Cuba los negociadores del gobierno y de la guerrilla.

Para generarle mayor ambiente al proceso, el Padre Jaramillo acaba de variar un poco la frase de salida de su mensaje diario. Ahora dice: “Dios mío, en tus manos encomendamos esta violencia que debe terminar y la paz que tú nos quieres dar”. Amén.    

Epoca equivocada para negociar el mínimo

A medida que se avecina la época en la que se pretende negociar por la vía de la concertación la remuneración mínima para más de dos millones de trabajadores colombianos, los pesimistas la acuñan con esta verdad de a puño: se trata de un proceso para que los pobres sigan siendo más pobres. (Claro que, según el DANE, si el trabajador raso gana $208.404 al mes, no es pobre. Vaya, vaya).

Expertos redactores del sector económico le comentan a algunos dirigentes de las centrales obreras que la época para negociar es desacertada. Y que la discusión se basa en datos estadísticos sobre el comportamiento de los precios, no de la economía en general.

El modelo económico

El modelo  que rige para la negociación no refleja el modelo económico del país. Cuando a los gobernantes y a los periodistas se les llena la boca pregonando el crecimiento del Producto Interno Bruto, PIB, están hablando de las utilidades, renta o plusvalía del capital, del sector empresarial.

Algunos periodistas dicen sentir orgullo al revelar los balances con billonarias utilidades de la industria y del sector financiero en particular. Son balances que se hacen públicos a partir del mes de abril de cada año, cuando ya se ha “negociado” el salario mínimo legal con la suma de “la inflación de precios” más una encima por “productividad”  y ya se han aplicado los aumentos en tarifas y precios por encima del indicador de  aumento del salario mínimo.

¿Qué sería lo lógico?

Lo lógico sería entonces que la negociación del salario mínimo se traslade a los meses de mitad de año y se tengan en cuenta los resultados de la economía en general y no simplemente el comportamiento de los precios de la llamada “canasta familiar” porque la remuneración así como está concebida  es para personas pobres, jóvenes, pero solteras.

Ver el otro espejismo

El otro espejismo que hay que eliminar es el “compromiso”  que asumen los gremios de la producción en el consabido comunicado oficial del Ministerio de Trabajo, para generar anualmente medio millón más de empleos. De todos los gremios que firman ninguno cumple y si lo hace uno que jamás participa en esas rondas: la industria de la construcción, tanto de vivienda como de infraestructura.

El comercio es el que más mueve la economía, pero comparte con el sector financiero su tacañería con los trabajadores, particularmente con aquellos no calificados pero son quienes más luchan honradamente por sobrevivir.

Tolon Tilín

Dos colegiales mantenían una discusión a la hora del recreo sobre el ateísmo y el cristianismo.

El uno, (el incrédulo) retó al otro para que le diera una demostración acerca de la existencia de Dios.

“Sencillísimo (respondió el dos): Dios existe porque tiene todas las noches un minuto en la televisión”.