26 de febrero de 2021
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Origen de una vieja rencilla entre ex presidentes

26 de septiembre de 2014

El fogoso Gómez acusó al entonces canciller Suárez de pretender que se votara ese pacto “como si fuéramos ovejos”, a lo cual replicó el ministro paisa: “no existen los ovejos, honorable representante Gómez”. ¿”Cómo que no existen”, contestó, furioso, Laureano. “Y el macho de la oveja, qué”?  “Ese se llama carnero”, replicó Suárez, con gran sorna. Tuvo que intervenir media Cámara para evitar que el fundador de El Siglo agrediera físicamente al autor de “Los sueños de Luciano Pulgar”.

Desde entonces, el volcánico parlamentario conservador fue apodado, a sus espaldas, “El ovejo Gómez”.

Exóticas pilas bautismales

Si el papá del periodista Iáder Giraldo, (que en paz descanse) solía apelar a la Biblia para ponerles nombres bien raros a sus hijos, el taita de Daladier Osorio no se quedaba atrás. En efecto, don Clemente Osorio Gómez, de Aranzazu, Caldas, escuchaba mucha radio, en onda corta, en tiempos de la II Guerra Mundial, y cuando los locutores citaban algún nombre que le parecía bonito o bien sonoro, lo anotaba en una pequeña libreta para aplicárselo a sus muchachos a medida que iban llegando a este mundo. De este solitario vicio auditivo salieron los nombres de sus hijos Daladier, Dascier, Delaskar y Lilian Fanory.  Mario, el menorcito, se salvó de que su padre lo hiciera poner Roosevelt o Churchill.

Nombres de personajes malditos

Otro padre con gustos parecidos fue el de una recordada locutora santandereana que recibió en los chorros bautismales bumangueses el nombre de ATILA Muñoz Zambrano.  Así se llamó el tan maldecido rey de Los Hunos. Se decía que  era tan malo que donde su caballo pisaba,  jamás volvía a creer la hierba.

Sus compañeros de la Radio Santander le preguntaban a doña Atila  si tenía en su casa hermanos que llevaran nombres de otros personajes odiados de la historia, como Caín, Herodes, Pilatos, Judas, Nerón, Hitler o Jack, el destripador.

Tolón Tilín  

En sus “Cuentos de Carrique”, la revista “Cierto” se hace lenguas a propósito de un personaje de la vieja picaresca política colombiana:

Uno de los grandilocuentes oradores que hubo en la política y en el foro en la segunda mitad del siglo veinte fue el jurista caldense José Jaramillo Giraldo, ex presidente de la Corte Suprema, cuyos kilométricos discursos solían contar con una buena dosis de jocosidad.

Cuando lo picó el bicho de la política y llegó a ser candidato presidencial de la Anapo del general Rojas Pinilla,  el doctor Jaramillo se preciaba de haber pronunciado el discurso más largo en una posesión presidencial (asumía el mando el doctor Mariano Ospina Pérez), episodio que publicaremos en su totalidad en un próximo Campanario dedicado a lo anecdótico.