5 de julio de 2022
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Alcalde de Filadelfia condenado a 63 meses de prisión

10 de septiembre de 2014
10 de septiembre de 2014

El juez dictó la sentencia por los delitos de interés indebido en la celebración de contratos, contrato sin cumplimiento de requisitos legales y abuso de función pública.

Los hechos que originan la decisión judicial ocurrieron durante los años 2006 y 2007, cuando Aristizabal Vasco fungía como alcalde municipal de Filadelfia, cargo que fue utilizó para desarrollar diferentes actividades ilegales las cuales fueron investigadas por funcionarios del CTI de la Fiscalía.

Dentro de los hechos investigados se encuentra un contrato de obra para la remodelación del parque principal de esa municipalidad, así como varias órdenes de trabajo para adelantar obras de construcción y mantenimiento dentro del municipio, de los cuales se acopió soportes de las etapas contractuales y luego de un análisis se pudo establecer que estos no cumplían con los requisitos esenciales para su celebración que exigen las normas contractuales.

Alcalde de Filadelfia, espera un “noviembre negro”

El cinco de noviembre de este año, “es el día D”, en el cual se sabrá la suerte del alcalde de Filadelfia, Román Aristizábal Vasco, cuando escuche de palabras del juez, la lectura de sentencia en su contra: cinco años y cuatro meses de condena, por el delito de firma de contratos sin el cumplimiento de los requisitos legales, interés indebido en la celebración de contratos y abuso de función pública. Por eso le espera un “noviembre negro”.

A finales de agosto pasado, un Juez Penal del Circuito de Manizales dictó sentido de fallo condenatorio. La investigación la adelantó la Fiscalía seccional de la unidad de delitos contra la administración pública, en coordinación con el CTI. Todo empezó por denuncias que pusieron en conocimiento la celebración de varios contratos sin que se cumplieran con las normas legales, y sin contar con la aprobación del Concejo Municipal.

Actualmente, el alcalde de Filadelfia, procesado por concierto para delinquir en la modalidad de paramilitarismo, está suspendido, y detenido en su residencia, debido a quebrantos en su salud.

Del controvertido funcionario y dirigente, es mucho lo que se ha afirmado. De ser Alcalde cinco veces, trasegar por diferentes movimientos políticos, hacer alianzas con otros dirigentes y partidos, se le acabó “su cuarto de hora”, pues ha enfrentado varios líos judiciales que lo tienen al borde de ser destituido y condenado.

De ser “el mandamás” en su tierra, “de quitar y poner”, de ser “el cacique” del pueblo, de amedrentar a sus opositores e inclusive de amenazar y expulsar a miembros de la radio y la prensa, ahora no tiene cómo “comprar su libertad”.

Uno de los últimos casos más notorios en que se ha visto involucrado es el que le abrió un fiscal especializado que lo acusó de la comisión de varias conductas relacionadas con el apoyo de grupos paramilitares.

De la Procuraduría a la Fiscalía

Antes, Román Aristizábal Vasco había sido objeto de investigaciones de carácter disciplinario, algunas de las cuales al final lo favorecieron por errores en los trámites que le adelantó la Procuraduría, pero que podría reabrirle un proceso, como consecuencia de estos nuevos hechos.

El caso más grave es el del delito de concierto para delinquir agravado con fines de paramilitarismo, por hechos que habrían sucedido entre los años 2001 a 2007. Todo lo anterior por las declaraciones de los excomandantes de las autodefensas Pablo Hernán Sierra, alias “Alberto Guerrero”; Fabio César Mejía Correa, apodado  “Jonathan”; Oscar Guillermo Sánchez Múnera, conocido como “don Mario” y una mujer distinguida como “Diana”, que lo señalan de ser colaborador directo del bloque “cacique Pipintá”.

El entonces Alcalde de Filadelfia, según las investigaciones, se reunió en varias oportunidades con el paramilitar “Alberto Guerrero” en la vereda El Tambor, finca El Paraíso. También, dicen que a alias “Jonathan”, le regaló botas para 40 o 50 hombres del grupo delictivo. Con “don Mario”, coordinador de finanzas del “cacique Pipintá”, se reunió en numerosas ocasiones y recibió de él colaboraciones económicas, enviadas por órdenes de “Guerrero” y del excongresista liberal Enrique Emilio Ángel Barco. Inclusive, se benefició con la suma de 10 millones de pesos para su campaña política del año 2004.

Un hombre en declive

Román Aristizábal Vasco, en sus orígenes militó en el partido conservador, primero en la línea de Omar Yepes Alzate, luego en la de Guillermo Ocampo Ospina, después en movimientos independientes con los que hizo alianzas con el partido liberal del sector del desaparecido senador Víctor Renán Barco López, y luego como militante del Movimiento de Inclusión y Oportunidades (MIO), cuyos orígenes también han sido cuestionados, y dejan mucho que desear y pensar.

Aunque ha tenido suerte, también ahora, está en declive. La suerte judicial, ha sido de su parte en un comienzo. A lo primero que se ha visto enfrentado es a la destitución e inhabilidad por 10 años que para ejercer cargos públicos pesaba en su contra. No obstante, esa decisión fue anulada por errores en el proceso. Todo por un fallo de la Procuraduría Regional de Caldas, en el que hubo nulidad, y luego la prescripción en su favor.

Lo benefició el hecho de que la investigación había prescrito y por ende hubo fallas de la entidad en los trámites de primera instancia. La investigación cursaba desde el año 2007 y se reinició dos veces, por irregularidades en el debido proceso.
El motivo de las investigaciones fue la entrega de unos mercados de Acción Social en el 2007, año de elecciones, y que según las quejas, se relacionaban con intervención en política, para beneficiar las campañas del candidato a la alcaldía Hérman Zuluaga Serna, que para entonces apoyaba, luego de haber sido su contradictor años atrás, y de su esposa María Enidia Ríos de Aristizábal, candidata a la Asamblea de Caldas.

Aún tiene vivos varios procesos penales, por presunta corrupción al sufragante, concierto para delinquir y celebración de contratos sin el cumplimiento de disposiciones legales, que lo tienen ad portas de quedar por fuera, en definitiva, de la Alcaldía, y de ser condenado y muerto políticamente de por vida.