2 de julio de 2022
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Dinámica urbana golpea a mujeres desplazadas

23 de septiembre de 2014
23 de septiembre de 2014

La ponencia “Desplazamiento y Conflicto Armado en Colombia” es, a grandes rasgos, el contexto que Alejandra Ramírez, estudiante de Gestión Cultural y Comunicativa de la U.N. Sede Manizales, ha construido para su investigación sobre desplazamiento forzado, bajo una perspectiva de género.

Según cifras de la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur), desde 1997 al 1 de diciembre del 2013, en Colombia han sido registradas oficialmente 5.185.406 personas desplazadas internas. De este número, más de 1,6 millones son mujeres, quienes se ven obligadas a movilizarse hacia ciudades receptoras como Cali, Medellín y Bogotá.

El informe de la Acnur también señala que en el 2013, solo 10 municipios (Buenaventura, Medellín, Tierralta, Suárez, Ricaurte, Riosucio, López de Micay y Puerto Asís, entre otros) concentraron el 50 % de las personas desplazadas. Además, los 3 departamentos con la concentración más alta de desplazamientos masivos (más de 50 personas) durante el 2013 fueron Nariño, Antioquia y Chocó (Costa Pacífica).

En la investigación que adelanta la estudiante Ramírez, el fenómeno del desplazamiento se aborda en tres momentos: la victimización por cualquier grupo armado, legal o ilegal; el desplazamiento al que se ven obligadas y que las lleva a buscar algún lugar donde habitar; y la reubicación, tanto física como política y psicológica, que las lleva determinar un comportamiento y una serie de variables en su quehacer diario.

“Mi tesis se enfoca no solo en la transformación que sufre lo cotidiano desde los ejercicios de producción o trabajo, sino desde una reconfiguración espacial”, indica la investigadora.

Tal reconfiguración se produce durante el desplazamiento del campo a la ciudad. “En cuanto a la marginalidad, encontramos divisiones sociales del trabajo que proponen las dinámicas urbanas, distintas a las del campo”, añade.

El caso de Manizales

Aunque Manizales no es una ciudad propiamente receptora, existen espacios en los que esta población se acumula y donde se perciben las reconfiguraciones.

Según estadísticas de Acción Social y el DANE, Caldas ha recibido 45.000 desplazados, de los cuales un 40,3 % son mujeres. Asimismo, ha expulsado 64.609, de los cuales un 44,3 % son mujeres.

A través de grupos focales y con la participación de diferentes organizaciones en torno a la mujer desplazada, se han localizado lugares específicos donde se concentran. Barrios como Sierra Morena, Ciudadela del Norte o San José presentan un alto índice, incluso desde hace una década.

“Pueden llegar de todas partes pero se perciben desplazadas de Chocó y Norte de Santander”, explica la investigadora.

Además afirma que, con 12 casos detectados, al llegar sin dinero, muchas veces las mujeres deben asumir papeles de mendicidad o informalidad. “Toda esa división social implica que sean rechazadas, por lo que hacen sus propios asentamientos, generando más pobreza”, agrega.

La creación de asociaciones de víctimas y gremios liderados por mujeres es una ventaja que se destaca en dicho estudio. “Desde la resistencia, algunas se han empoderado de sus derechos, por lo que hay un discurso que trasciende y es herramienta para asumir las discusiones con el estado”, concluye.

Actualmente, esta ponencia se presenta en el marco del proyecto internacional “Mujeres, diversidades y relaciones sociales de género: desafíos en la construcción democrática de los territorios”, que se realiza en Córdoba, Argentina.

(Por:Fin/MLIA/MLA/AC)
U Nacional de Manizales