18 de mayo de 2021
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Contralores con antecedentes judiciales

8 de septiembre de 2014

El sardónico parlamentario nacido en Aguadas y convertido en poderoso cacique  por obra y gracia de la que él llamaba “la fidelísima negramenta de La Dorada”, proponía con mucha guasa, en la tertulias capitolinas, que se aumentara de cuatro a ocho años el período del contralor, distribuidos así: cuatro en el ejercicio de sus funciones y los otros cuatro en la cárcel.

El chascarrillo barquista no prosperó, obviamente, porque no tenía presentación que las condenas a los contralores quedaran consagradas, a priori, en la Carta Constitucional.

Un poco de historia patria

Recordemos que en los años 70 se puso de moda en Colombia el encarcelamiento, por prácticas corruptas, de los contralores generales de la república, vergonzoso modelo que estrenaron el nariñense Julio Enrique Escallón Ordóñez (1971-1975) y el vallenato Aníbal Martínez Zuleta (1975-1982).

El entonces procurador general de la nación, Jaime Serrano Rueda, jugó papel clave, ante la Corte Suprema de Justicia, en la destitución y el encarcelamiento del contralor Escallón.

Don Google cuenta que su sucesor, Aníbal Martínez Zuleta, repitió la historia: en enero de 1985 la Corte Suprema de Justicia lo sentenció a tres años de prisión por haber autorizado la apertura de una cuenta con dineros de la Contraloría, de la que obtuvo luego préstamos personales por 5 millones de pesos. La Corte lo responsabilizó del delito de cohecho, pero Martínez se libró de la cárcel. Le dieron libertad condicional y tuvo que pagar una multa. (La sacó barata).   

Más gente al baile

Vinieron después las destituciones y los carcelazos de otros tres contralores generales, involucrados en el sonoro escándalo del 8.000: el cartagenero David Turbay Turbay, el vallecaucano Manuel Francisco Becerra y el santandereano Rodolfo González García.

En pleno ejercicio de su cargo, el ex senador costeño  fue capturado por la Fiscalía y llevado a juicio. Fue condenado a cinco años y 10 meses de prisión por haber recibido al menos 49 millones de pesos del cartel de Cali para sus campañas políticas.

Se fue “La Monita” Morelli

Los rigores de la justicia del pasado (todavía reciente) con cinco de sus antecesores, procesados todos en Bogotá, seguramente pusieron a cavilar a la ex contralora Sandra Morelli Rivas, quien aduciendo falta de garantías judiciales se refugia en Roma, aprovechando su doble nacionalidad colombo-italiana. Ella se ha puesto lo más lejos posible del largo brazo del fiscal  Eduardo Montealegre, que no le perdona que lo hubiera “encochinado” en el proceso de Saludcop.

Por lo visto, sigue siendo válida la propuesta del fallecido senador Barco López acerca de la duplicación del período de  los contralores generales de Colombia.

¿Qué dirá a todas estas el debutante contralor Edgardo Maya Villazón?

La veedora Amparo Pérez

Vimos en la mañana del sábado a la defensora del televidente del Canal Caracol, Amparo Pérez, haciéndoles justificado eco a las naturales protestas ciudadanas por la vorágine de violencia que predomina actualmente en todas las emisiones de los telenoticieros  de los herederos de don Julio Mario Santodomingo.

Una reportera que la acompañaba en pantalla leyó, tras previa presentación de doña Amparo, algunas de las numerosas cartas que recibe a diario, en las que se rechaza el constante despliegue de miserias que llevó al sacerdote jesuita Alfonso Llano a llamar “Morticieros” a las tales letrinas, en sus silenciadas columnas dominicales  de El Tiempo.

Tolón Tilín

Preguntamos: ¿Cómo será el exceso de crónica roja, en el Caracol Televisión, que hasta la veedora Amparito se lamenta públicamente del miserabilismo informativo al que se somete a diario a los sufridos televidentes de su canal?

¿Esto fue lo que aprendió, en materia de periodismo televisivo, a su paso por la prestigiosa cadena CNN, donde no lo quisieron tener por más tiempo, el infumable director Luis Carlos Vélez?

Mejor dicho, apague y vámonos.