30 de junio de 2022
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Cerro Bravo podría estar ad portas de un nuevo ciclo eruptivo

14 de septiembre de 2014
14 de septiembre de 2014

En el caso del Ruiz el retroceso de los glaciares por un lado y la devastación de las zonas de alto riesgo ocurrida en el 85 llevan dicho escenario a un segundo plano, pero no a que pierdan vigencia las medidas preventivas que ha mantenido el Estado en zonas como Armero, Chinchiná y los diez  primeros kilómetros en el entorno del cráter arenas.

En el caso de Cerro Bravo y El Machín, donde también se prevén flujos de lodo así no haya nieve, el protagonismo estaría en los flujos piroclásticos (nubes ardientes). Cajamarca y Anaime están ubicados en zonas de alto riesgo dada su vecindad al Machín mientras que Manizales en zonas de riesgo bajo a ese tipo de fenómenos, pero no por fuera de ella dado que su distancia a Cerro Bravo es de 20 kilómetros y a que las plumas eruptivas de estos dos volcanes no son de tipo vertical sino de colapso, asunto que hace que las áreas afectadas por las riadas gasopiroclásticas excedan los diez kilómetros.

En el caso de Cerro Bravo las erupciones registradas tienen períodos de 400 años, mientras en el Ruiz los eventos históricos han sido 1595, 1845 y la actual coyuntura que empezó en 1985 sin que haya concluido, lo que a su vez muestras ciclos actuales de 250 y 150 años.
Gonzalo Duque, un ingeniero civil que ha profundizado en el tema volcánico, consideró que, debido a que Cerro Bravo  está cumpliendo el ciclo de 400 años a partir de la última erupción, demanda un plan de exposición al riesgo volcánico en esta subregión frente a una amenaza previendo flujos piroclásticos.

Duque dijo que es aconsejable proceder ahora mismo  que dicho volcán está en calma, además de velar por otras amenazas diferentes a la volcánica resolviendo conflictivos estructurales del uso del suelo para las subcuencas de los ríos Chinchiná, Río Claro y Guacaica, como también en las cuencas compartidas del río Tapias por el norte y de los ríos Campoalegre y San Francisco por el sur, además del reforzamiento de líneas vitales que puedan resultar comprometidas con eventos geodinámicos directos o indirectos, por ser elementos fundamentales del sistema urbano donde ya se han dado acciones ambientales importantes que deben continuar.

“Para lo anterior, urge una política pública ambiental que considere la planificación anticipada, considerando las previsiones cartográficas de nuestros vulcanólogos y otras disciplinas, como de la investigación geológica, agrológica, climatológica, ambiental y del monitoreo sísmico, hidrológico y volcánico, por ser parte del acervo cultural suministrado para la toma de decisiones sobre la ocupación adecuada del territorio en pro de mejorar la calidad de vida de la población de estos cinco municipios caldenses”, expresó Duque Escobar.
El siguiente texto va como una columnista a un lado

La amenaza volcánica de Cerro Bravo

Aunque se reconocen los esfuerzos hechos por mejorar la seguridad de Manizales y de los municipios en el área de influencia del volcán Nevado del Ruiz frente a una eventual erupción, sobre todo con la eficaz vigilancia resultado del monitoreo volcánico, definitivamente en la subregión Centro Sur no estamos preparados para un sismo superficial similar al de Popayán (1983) o el Quindío (1999) asociado al sistema de fallas de Romeral, y menos emprendido las acciones de planificación para enfrentar la amenaza volcánica de Cerro Bravo, en caso de un evento comparable al de las erupciones plinianas (con riadas gasopiroclásticas) contempladas en su mapa de amenazas volcánicas. Esto, dado que la atención en el caso de Caldas ha estado centrada en la actual coyuntura del Ruiz, y en cuidar de las áreas ribereñas del Chinchiná amenazadas por flujos de lodo, experiencia que puede capitalizarse para potenciales eventos similares provenientes del volcán Nevado de Santa Isabel, donde el río Chinchiná repetiría y entraría el río Campoalegre al nuevo escenario.

A modo de información, entre las amenazas volcánicas de Cerro Bravo se contemplan flujos de lodo solo hacia el Tolima y oriente caldense por los ríos Aguacatal afluente del Gualí, y Perrillo afluente del Guarinó; y también flujos piroclásticos que podrían llegar a vecindades del oriente de la zona urbana de Manizales donde pretendemos avanzar, dado que la columna eruptiva de dicho volcán con mayor coeficiente explosivo que el Ruiz y Santa Isabel, tiende al colapso. Para el efecto basta decir que mientras La Nubia se localiza a 20 km del volcán, los depósitos de estas nubes ardientes se observan a distancias que varían entre 6 y 18 Km medidos desde su cráter. Los investigadores le asignan a Cerro Bravo erupciones plinianas, cuyas fechas estimadas por radiocarbono con errores de entre 150 y 75 años, son los años 1720, 1330, 1050 y 750.