27 de noviembre de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Una hermosa amistad

10 de agosto de 2014

Allí,  como conferencistas invitados comparecieron por Colombia los doctores Fernando Hinestrosa Forero, Rector de la Universidad Externado de Colombia y Alvaro Gómez Hurtado, candidato presidencial, que tenían en común una rara característica: hacían la segunda voz a su elocuente discurso con sus largas manos que aleteaban en el aire, mientras iban desgranando ante el auditorio los argumentos de  una dialéctica contundente.

Recuerdo que éste último dictó una polémica pero convincente conferencia sobre la necesidad de que los países legalizaran el tráfico y consumo de la marihuana como única estrategia para acabar con el extraordinario negocio que significaba y que sólo emulaba con la explotación petrolera que era una actividad estatal, y que atrajo los reflectores de los medios  de comunicación de todo el orbe. Por las tardes y terminadas las conferencias respectivas la mayoría de los asistentes se iban a Miami a realizar compras  mientras algunos pocos nos quedábamos para saludar  y escuchar  en privado a los maestros colombianos.

Así logramos largas charlas al calor de un buen café con tan eminentes compatriotas. En un momento de la conversación y por especial deferencia, el doctor Alvaro Gómez Hurtado mirando  mi escarapela donde aparecía consignado el nombre y la nacionalidad de cada uno de los asistentes, me preguntó de qué parte de Colombia procedía, al responderle que del departamento del Quindío, anotó: Qué agradable coincidencia, de allí es mi mejor amigo, el Senador Silvio Ceballos Restrepo, a lo cual repuse que tenía el honor de ser amigo personal de dicho Senador. Pero mi curiosidad me llevó a pedirle que contara como habían logrado esa amistad, puesto que sabía que por parte del líder político regional existía igual reciprocidad con su jefe. La historia es muy larga –anotó –pero en forma resumida es la siguiente: Todos ustedes recordarán el golpe militar del 13 de junio de 1953 que derrocó a mi padre de la Presidencia de la República y colocó al General Rojas Pinilla y el consiguiente exilio de mi progenitor en las poblaciones de Sitges y Benidorm, pequeñas poblaciones situadas  en la costa española sobre el mar Mediterráneo. Por razones y circunstancias de la política es fácil comprender la soledad en que se encontraba en compañía de mi madre, sin embargo, cada fin de semana llegaba a visitarlo, después de largas jornadas de viaje desde Madrid, la capital española un joven estudiante colombiano que respondía al nombre de Silvio Ceballos Restrepo. Mi padre le tomó inmenso cariño y una vez muerto yo heredé de él esa hermosa amistad. Luego Ceballos Restrepo sería Vicepresidente del Senado  y  Gobernador del Departamento del Quindío siempre en representación de ese grupo político que hacía parte significativa del Partido Conservador.