27 de noviembre de 2021
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Un campeón de todos los divorcios

11 de agosto de 2014

 

No tenemos la respuesta, pero ha caído en nuestras manos un magnífico texto de autor desconocido que nos envía desde Manizales el amigo Jairo Arcila Arbeláez, un coleccionista de verdad-verdad que guarda en sus anaqueles cosas bastante exóticas, como la que sigue.

La proclama del gran divorciado

ME DIVORCIE… SI….Desde hace mucho tiempo me divorcié de la amargura, de la tristeza, la envidia y el egoísmo, de los rencores, de las malas caras, del pensar mal de los otros, de las clasificaciones burdas y baratas de los seres humanos; me he divorciado de la soledad, de la ignorancia espiritual, de la hipocresía, de la falta de sensibilidad.

Me he divorciado de la mediocridad, de la arrogancia de la petulancia, de los atropellos, de pensar que soy mejor que los demás, me he divorciado de todo lo negativo que pueda privarme de ser una persona feliz y honesta conmigo mismo.

Me divorcié de la angustia y el stress que produce buscar la aprobación de los demás, impresionarlos con la forma de vestir, dónde vivo, por mi auto, los sitios que frecuento, cómo decoro mi casa. No hago alharaca sobre cosas pequeñas, ni grandes. Hago mis propias elecciones, siendo dueño de mi mismo., sin dejarme gobernar por la vida social o el qué dirán.

Resignarme a ser como soy

Este divorcio me sirvió para aceptarme como soy, con mi físico y mi manera de ser. Acepto también las cosas que me rodean, sin quejarme por ellas: el clima, el frio, la gente ingrata, quejumbrosa, chismosa…Procuro no frecuentarlos mucho, para que no me desestabilicen. Todo forma parte del mundo natural y lo acepto, como un niño que ve todo y no se ofende.

Me divorcié del sentimiento de culpa y de toda la ansiedad que se produce cuando se usan los momentos presentes, inmovilizándome por hechos que sucedieron en el pasado.

No a la repetición de errores

Reconozco que he cometido errores y trataré de no volverlos a repetir.

Me divorcié de lamentarme por lo que pasó y tampoco hago esfuerzos por hacer sentir a otros culpables. Asi me deshice de mi pobre imagen      y descubrí que es mejor APRENDER del pasado que QUEJARME  de lo que ya sucedió.

Así que estoy soltero de esos malos sentimientos, casado con la felicidad a la cual prometo serle fiel por el resto de mis días.

Es rico ser feliz y vivir esperando el nuevo dia con expectativas, de crear sueños para luego despertar y comenzar a realizarlos, encontrar muchos amigos que están por estos rincones esperando que lleguemos y digamos algo bueno, soy feliz de poder hacer la diferencia, aún en la distancia.

La felicidad de estar vivo

Saber que con mis palabras pude hacer sentir bien a alguien, que puedo extender mi mano y ayudar sin hacer tanta pompa. Simplemente soy  feliz de estar vivo y poder escribir esta nota.

Y saber que a través de la red podré viajar sin necesidad de un boleto de avión, de barco o tren soy más rápido en entregar mi afecto y no pago exceso de equipaje. Soy tan feliz de abrir mi correo y de leer las historias de mis amigos, me siento feliz de que al enviarme el email se han acordado que existo y con ello me dan un saludo de amistad.

Me lleno de alegría de encontrar este hermoso sentimiento en cosas tan triviales, o banales para algunos… y tan especiales para mí.

He dicho.

Tolón Tilín

Escribió el maestro Silvio Villegas, en “La canción del caminante”, a propósito  pasiones humanas: “En el dantesco círculo están las mujeres desencantadas que se casaron por egoísmo, por complacer a la sociedad o a sus padres; porque amaban el lujo, las joyas, las fiestas o para torturar el destrozado corazón del más fiel de los amantes”. Y agregaba el genial “Leopardo” caldense: “La alegría y la tristeza son contagiosas”…