8 de diciembre de 2021
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Las burdas explicaciones de la alcaldesa de Armenia

7 de agosto de 2014

 

No se ha percatado que por más que quiera hacer malabares conceptuales en algunos medios de comunicación el respetable no es tan ingenuo para comerse el cuento de las obras por concepto de valorización como un acto de responsabilidad con el desarrollo de la ciudad.

Esta mañana la escuché con atención en un programa local de televisión en donde no tenía compañía de periodistas sino de dos áulicos que repetían incansablemente el discurso de la señora Valencia. Parecía un cuadro surrealista donde una lora parlaba y sus acompañantes repetían como eco de la montaña cruda.

A estos programas les hace falta periodista y periodismo. A esos personajes hay que tallarlos con las preguntas del momento y ponerlos en cintura frente a la serie de majaderías que tratan de convertir en verdad.

Nadie me saca de la cabeza que esa propuesta de Valencia al término  de su mandato no obedece a ninguna estrategia gerencial sino a un negocio a ojos visto generado en la angurria de sus alzafuelles.

Dijo sin sonrojarse que no había presentado al comienzo de su mandato el proyecto de once obras del anillo vial porque debía hacer toda suerte de estudios. Pura paja. No existe estudio serio realizado por entidad competente que indique primero los soportes socioeconómicos ni mucho menos las prioridades de las iniciativas, así estén como lo indica incluidas en un plan de 146 circuitos viales concebidos desde hace muchos años.

Tengo información que el estudio del que habla Valencia es una encuesta chimba a 1400 personas que opinaron sobre el asunto.

Argumenta con el coro genuflexo de sus “interlocutores” que se necesita la colaboración por valorización porque todo lo que ha hecho se lo ha entregado en auspiciar la reivindicación de los pobres de la ciudad.

La urgencia de las tales obras no tiene sino el propósito de poner un botín de 126 mil millones de pesos a disposición de la  clandestina Edua para con el lapicero en la mano entregar a dedo los contratos, evitar las licitaciones en medio de una jornada eleccionaria con garantías electorales y generar más ruina para una sociedad angustiada porque no resiste una prenda más.
La gerente de esta empresa quebrada que se llama Armenia no ha podido en dos años ocho meses darnos una respuesta, porque se ha hecho la de la vista gorda junto con su gerente de empresas, sobre las “inversiones “y los cerca de 12 mil millones de pesos que ya tenemos envolatados en la sociedad con Tumaco y Magangué.

La procuraduría debiera seguirle un juicio de responsabilidades porque no ha movido un dedo para recuperar una plata que todos los días nos aprieta más el bolsillo y que de un momento a otro nos podría dejar sin el patrimonio de  las empresas públicas.

Pero como ahí no hay de dónde echar mano importa un pepino que nos sigan saqueando.

Dos años y ocho meses después dónde está el Malecón de la 18. Pura mierda.

Dos años y ocho meses después dónde está el centro metropolitano de la cultura. Más mierda.

Dos años y medio después dónde está el centro comercial popular. Por si más mierda faltara ahí se aumenta.

Porque no   han sido capaz de dejar que la cámara de comercio haga un trabajito en la plaza cuyabrita? Por inoperantes.

Qué ha pasado con la minoritaria?

Esa ridiculez del solo bus en la carrera 19 lleva un año trancada por sus improvisaciones y todo el mundo perjudicado por unos ineptos al servicio de la administración pública.

Doscientos y tantos mil millones de pesos en ciudades amables se ha convertido en su fuerte a sabiendas que los otros vivos de administraciones anteriores se consiguieron esa plata con el gobierno nacional dejándonos también con deudas importantes porque no todo fue gratuito.

Por qué no se han invertido en su totalidad los 44 mil millones de pesos que ordenó el concejo como empréstito  hace dos años y los dineros siguen ahí esperando la justa ejecución por parte de quienes tienen estas responsabilidades públicas.

Los armenios debemos cerca de 50 mil millones de pesos de impuesto predial y no se pagan porque no hay con qué y otros cuantos por vehículos y otros más por industria y comercio.

Esta mañana hablaban los compañeros de fanfarria de la alcaldesa de que muchas obras en Armenia se habían hecho con la contribución de valorización, más maciega, cuando el reinado de Ancízar López toda la parte norte de Armenia, la avenida Bolívar, su iluminación, las vías de la Castellana y todos los lujosos barrios del norte se hicieron con la plata de míster, es decir de todos incluidos los pobres de abajo.

Y eso que habrá que contar las historia de  las vías alternas y las iluminaciones a las entradas de las fincas de los áulicos del indio mayor con la plata de erario. Nada de esto es nuevo.

Aquí nadie habla con la verdad. Todas son mentiras a medias maquilladas para tratar de engatusar a los candorosos.

La carta dominical de la alcaldesa no podía ser nada diferente a la más babosa expresión de una persona que no tiene idea para dónde va. Fuera de farragosa e interminable con comparaciones imbéciles como incluirnos en el mapa de las posibilidades con Singapur, Taiwán y Japón, dice al comienzo que se justifica ese impuesto de valorización, posteriormente advierte que acepta la invitación de la gobernadora a realizar las obras en el 2015 por el concepto de regalías y finaliza diciendo que presentará al concejo el insulto.

Esta ciudad no ha podido encontrar la figura que pueda gerenciar esta vaina con honradez y perspectivas reales hacia el futuro.

Esa carta es la más estruendosa muestra del desacierto. No disimula su incapacidad en advertir que los proyectos presentados en el 2014 para buscar recursos de regalías fueron rechazados. Claro, porque no tienen idea de cómo formularlos y no saben administrar. Testimonio de inoperancia. Vergüenza debiera darles. Y lo más grave del tema es que lo incluye como soporte para justificar el impuesto de valorización. Quién discute las obras? Nadie, ni imbéciles que fuésemos, pero lo sensato sería dejarle el asunto al próximo alcalde, metámosle pueblo, busquemos alternativas, sin  convertir  en una caja menor  los 126 mil millones que quedarían a disposición del latrocinio.

Este concejo seguramente daría muestras de responsabilidad rechazando ese maquiqueísmo, deberá asegurar su reelección y poner el tema en el asador a comienzos del 2016 no sea que por la premura de una prestidigitadora  saquemos no un conejo del pompím sino una desgracia que podría llevarlos a la compañía ingrata de algunos que terminaron…ya sabemos dónde…?

Y lo de contribución de valorización es otro eufemismo esa leguleyada  se llama impuesto.

Entretanto, les interesa  si un filósofo puede ser el sucesor o dejan por el contrario a Henry Gómez como una especie de renovación de las fuerzas del carrielismo porque partido liberal no existe.