2 de diciembre de 2021
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El carrusel electoral

11 de agosto de 2014
11 de agosto de 2014

william calderonPROBABLE INHABILIDAD

Los actuales 9 magistrados del CNE conocieron, revisaron y escrutaron los sufragios  de más de 9.000 mil mesas de votación de las elecciones del 9 de marzo de 2014.

En consecuencia, los magistrados que pretendan reelegirse estarían incursos en causal de inhabilidad, teniendo en cuenta que escrutaron y declararon la elección de los Senadores de la República y varios Representantes a la Cámara que por desacuerdo de las Comisiones  Escrutadoras conoció el CNE.

CARTEL DE LOS ACEITES

Hace 4 años –por estas mismas calendas— exactamente el sabado 21 de agosto de 2010, el actual ministro de Salud, Alejandro Gaviria, desde su Blog personal, denunció con el vistoso título de «Piratas Privados», la existencia de un peligroso «Cartel» dedicado a la comercialización ilegal de aceites.

Este artículo nota cobra vigencia ahora cuando se está ventilando por un sector de la opinión nacional el tan sonado «Cartel de los Pañales» que compromete y de qué manera el entorno familiar del prestigioso  ministro, por quien siempre hemos profesado especial admiración y respeto, pero que razones ajenas a su voluntad lo tienen viviendo un verdadero calvario en compañia de su dignisima esposa, doña Carolina Soto, actual viceministra de Hacienda y crédito público.

LO QUE ESCRIBIO EL MINISTRO

Piratas honrados

Los medios nacionales presentaron esta semana un video, elaborado por la Asociación Colombiana de Grasas y Aceites Comestibles, que denuncia la operación de un peligroso cartel dedicado a la comercialización ilegal de aceites. Con una truculencia que envidiaría el mismo Pirry, a través de una serie de imágenes temblorosas filmadas con una cámara oculta, el video delata todos los eslabones del negocio: la compra al por mayor, la venta a granel, la frescura del tendero, el oportunismo de la compradora, en fin, la impunidad de todo el proceso. El cartel del aceite pirata, dice el narrador con una seriedad casi infantil, está poniendo en riesgo la salud de los colombianos.

CIGARRILLOS AL MENUDEO

Casualmente, esta misma semana, la Corte Constitucional avaló una ley, aprobada por el Congreso en julio del año anterior, que prohíbe la venta de cigarrillos al menudeo.

La intención del legislador, avalada por la Corte, era disminuir el consumo de tabaco de los menores de edad y por lo tanto proteger su salud. La intervención en los mercados, dijo la Corte, está justificada cuando no limita otros derechos. La Corte, sobra decirlo, sólo opina sobre asuntos constitucionales. El sentido común no hace parte de sus preocupaciones.

¿QUE VA A PASAR?

Hay en todo lo anterior y en otros intentos similares (el Gobierno trató hace un tiempo de prohibir la llamada venta de minutos) una especie de ilusión regulatoria. ¿De qué manera van a impedir las autoridades la venta de cigarrillos sueltos? ¿Van a poner a los policías bachilleres a esculcarles los cajones a millones de vendedores ambulantes? ¿Qué va a pasar cuando los primeros encuentren una cajetilla destapada? ¿Decomisarán el cajón con todo el surtido? ¿Arrestarán al ventero? ¿O improvisarán un espectáculo público donde los culpables tendrán que pedir excusas por envenenar a nuestros niños y arriesgar nuestro futuro precisamente ahora que nos llegó la hora? Finalmente, ¿qué pasará, dios no lo quiera, si un tendero es descubierto vendiendo cigarrillos al menudeo y aceite a granel? ¿Cadena perpetua?

DOSIS DE HIPOCRESIA

Estos intentos regulatorios revelan también una gran dosis de hipocresía. Cada semana políticos y empresarios cantan alabanzas al capitalismo popular. Pero cuando éste se les aparece en persona, salen despavoridos y proponen, entonces, regularlo en nombre del interés común o en favor de la sufrida industria nacional. En la mañana del viernes estuve unos minutos preguntándoles a varios vendedores ambulantes si dejarían de vender cigarrillos sueltos en caso de que una ley lo prohibiera. Todos dijeron lo mismo: “hay que darle al cliente lo que pide y si no lo hacemos nosotros lo van a hacer otros”. Hay leyes tan absurdas que cabe celebrar su incumplimiento.

IGNORANCIA O AMBICIÓN

Esta discusión cobra una relevancia adicional, habida cuenta de la campaña de formalización empresarial anunciada esta semana. La informalidad no es una aberración cultural o un capricho nacido de la ignorancia o la ambición como parece suponer el Gobierno. Todo lo contrario. La informalidad es la razón de ser, la esencia de muchos negocios. Si usted formaliza los tenderos que venden aceite o cigarrillos en cantidades menores, no los vuelve más productivos: los liquida, con consecuencias adversas para mucha gente. Ciertas formas de piratería, cabe reconocerlo, contribuyen positivamente el bienestar general, escribió  finalmente el ministro Gaviria.