28 de noviembre de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Con fuentes de energías renovables, Colombia comienza a solucionar conflictos con el medio ambiente

6 de agosto de 2014
6 de agosto de 2014

 

Así lo manifestó este martes el Presidente del Senado, José David Name Cardozo, durante el acto de lanzamiento oficial de la ley 1715 de 2014, de la que es autor, con la participación del Ministro de Minas y Energía Amylkar Acosta Medina, directivos de la Asociación Nacional de Empresarios, Andi, Asocaña, Fedepalma, Acolgen, Andeg, Creg, Fedebiocombustibles, entre otros especialistas del sector energético colombiano.

Al intervenir en la jornada prevista en el Hotel Radisson al norte de Bogotá, el Senador Name Cardozo dijo que «profundizar en el uso de las fuentes de energías renovables no convencionales nos ayudará a minimizar el conflicto ambiental».
Subrayó que «el mundo cada día tiende más al uso de las fuentes no convencionales de energía y Colombia con la Ley 1715 se ha puesto a tono con esta tendencia».

El Presidente del Senado José David Name agregó que la ley sancionada recientemente en Cartagena «en ese orden genera incentivos arancelarios, contables y tributarios que permiten importación de tecnología y equipos, así como el fomento de la investigación».

Puntualizó que con la entrada en vigencia de la Ley que regula la integración de las energías renovables no convencionales al Sistema Energético Nacional, el país será menos dependiente de las fuentes de energía a base de carbón y petróleo.

En su exposición titulada «Las Motivaciones y el espíritu de la Ley 1715 de 2014», el Senador Name Cardozo destacó que «con la ley aprobada por el Congreso de la República, enriquecida con los aportes y orientaciones del Gobierno Nacional, estamos seguros que Colombia adquiere mayoría de edad y la oportunidad de instaurar una nueva política, en relación con la forma cómo se genera, transporta, distribuye y comercializa la energía en nuestro país».

A continuación el texto del discurso pronunciado por el Presidente del Senado de la República, José David Name Cardozo, en el lanzamiento de la Ley 1715 que regula la integración de las energías renovables no convencionales al sistema energético nacional:

Las motivaciones y el espíritu de la Ley 1715 de 2014

Intervención del Presidente del Senado de la República de Colombia, José David Name Cardozo, autor de la Denominada Ley de Energías Limpias Acto de lanzamiento Ley 1715 de 2014.

En Colombia era inaplazable legislar sobre las fuentes de energías renovables no convencionales y con base en esa premisa en el segundo semestre del año 2012, presenté el proyecto que creí más apropiado.

Las políticas energéticas nacionales, al igual que en la mayoría de los países de la región, tradicionalmente se orientaron hacia el aumento del suministro de energía dejando rezagadas las consideraciones ambientales, propias de un verdadero desarrollo sostenible.

El tiempo nos indica una inalterable inclinación a desarrollar los sistemas de generación y transmisión nacionales, priorizando las matrices energéticas basadas en hidroeléctricas o combustibles fósiles con el objeto de abastecer a los grandes emprendimientos productivos y a los centros urbanos de pequeña a gran escala.

Con la ley aprobada por el Congreso de la República, enriquecida con los aportes y orientaciones del Gobierno Nacional, estamos seguros que Colombia adquiere mayoría de edad y la oportunidad de instaurar una nueva política, en relación con la forma cómo se genera, transporta, distribuye y comercializa la energía en nuestro país.

La abundante disponibilidad de recursos hídricos fruto de la geografía colombiana, motivó que la generación eléctrica se centrara casi exclusivamente en esta fuente, lo cual trajo efectos ambientales adversos y un rezagado proceso hacia el abastecimiento eficiente, renovable y autónomo del recurso energético.

Para ilustrar esta afirmación basta con mencionar el embalse del Muña que ha generado diversas externalidades negativas en la población de Sibaté y en general todos los colombianos que antaño disfrutaban de la belleza de los ríos Aguas Claras y Muña.

En general los daños causados por la generación de energía hidroeléctrica se evidencia en la disminución de caudales de agua, afectación en la calidad de agua por incremento de sedimentos, alteración de la calidad del aire, proceso de erosión en la etapa de construcción, afectación en la calidad del paisaje, muerte y desplazamiento de fauna terrestre, pérdida de cobertura vegetal debido al llenado de los embalses, entre otras.

A todas luces se desprende un panorama preocupante debido a las innegables externalidades negativas de alta dependencia del recurso hídrico, porque en épocas como las actuales en las que se advierten prolongadas e intensas sequias gracias al fenómeno del niño, Colombia se encuentra en un alto grado de vulnerabilidad si no diversifica su oferta energética.

El cambio climático pone en jaque la confiabilidad del sector, por lo que debemos recurrir a estrategias de ahorro y en algunos casos a traumáticos racionamientos de electricidad como los ocurridos en los años 90. Se ha acudido a la quema de combustibles fósiles, que aportan a los crecientes niveles de contaminación atmosférica, especialmente en los grandes centros urbanos.

Colombia como país cuyas exportaciones dependen principalmente de sus riquezas naturales, entre ellas el petróleo, tiene la necesidad de evaluar nuevas fuentes de energía para enfrentar la crisis energética que los expertos pronostican a corto y mediano plazos.

Una de las alternativas es la explotación de Fuentes de energías renovables no convencionales. Según el Informe sobre la situación mundial de las Energías renovables, estas aportan al consumo energético mundial el 16.7% de la totalidad de la capacidad energética.

Uno de los desafíos a corto y mediano plazos, es el impulso y promoción de las Fuentes No Convencionales de Energía con metas definidas en las políticas del Ministerio de Minas y Energía y en los Planes energéticos nacionales; como también definir los aspectos regulatorios más adecuados para garantizar la inversión y producción del uso de dichas fuentes, que es la pretensión más noble de la ley 1715 de 2014, de la cual soy autor.

Como negocio y alternativa de bajo costo y reconocido impacto en la sostenibilidad ambiental y el beneficio social, las fuentes no convencionales de energía tienen ya ganado un espacio en el panorama energético del país.

Pensar en la implementación de una política que impulse el uso de energías limpias, es pensar en el futuro común del que tanto se habla en las cumbres internacionales sobre Medio Ambiente y Desarrollo.

Dentro del espíritu y motivaciones de la Ley 1715 de 2014 encontramos la importancia de avanzar hacia la sustentabilidad energética en Colombia, lo que implica desarrollar un enfoque integral y de largo plazo, incorporando factores tanto económicos y sociales, como ambientales y políticos.

Estamos posibilitando a cualquier ciudadano que esté en capacidad de hacerlo o lo desee explorar, convertirse en un sujeto activo de la oferta de generación eléctrica a pequeña y mediana escala, que estaría en capacidad de consumir su energía generada en sitio y disponer de sus excedentes para inyectarlos a la red o a redes no interconectadas bajo una configuración denominada generación distribuida y de esta forma incrementar la oferta energética y la expansión del sistema energético Nacional sin restricciones sometidas por terceros.

Enfrentar en el corto plazo el problema de dependencia y vulnerabilidad energética que sufre el país y asegurar la confiabilidad en el suministro, requiere apurar el proceso de diversificación de la matriz energética; y que esta diversificación se realice prioritariamente a través de la incorporación de fuentes de energías renovables no convencionales, las cuales son nacionales, limpias y renovables.

El fomento de estas fuentes de energía también contribuye a la diversificación y multiplicación de los actores involucrados en la producción y distribución energética, facilitando la descentralización, el acceso al servicio y la estabilidad del sistema.

Las empresas generadoras de electricidad tienen un rol relevante en el desarrollo de nuevos emprendimientos que reduzcan la dependencia de combustibles como el carbón y el petróleo, y que -al mismo tiempo implique un aumento en el uso de fuentes renovables no convencionales, como la mini hidráulica, eólica, biomasa, geotermia, solar, entre otras.

Tenemos que hacer mayor aprovechamiento de las fuentes de energías renovables no convencionales como un recurso abundante en el territorio nacional, y para ello la socialización de la ley 1715 es esencial dentro del objetivo de aumentar su uso y ampliar el conocimiento sobre los beneficios potenciales y costos de inversión.

Los inventarios de tecnología propia para el aprovechamiento de las energías renovables del tipo señalado son limitados y se reducen a algunos dispositivos para el calentamiento de agua, mientras que para la generación de electricidad son prácticamente nulos.

La mayoría de los desarrollos tecnológicos para el uso de las energías renovables no convencionales que se han emprendido hasta ahora en el país son muy modestos, limitados principalmente por una visión estrecha de su potencial como fuente de negocio, una pobre vinculación entre la industria y los centros de desarrollo tecnológico, y escasos fondos para investigación, desarrollo y demostración. Pocos ejemplos se pueden citar de proyectos comerciales realizados con tecnología local o exitosamente apropiada.

Los efectos positivos de la ley son evidentes, de allí que este foro sea un escenario apropiado para sugerir la importancia de multiplicar su socialización en todas las regiones, tal como lo vamos a hacer en fecha próxima en el Archipiélago de San Andrés y Providencia, dentro del propósito de que la isla se sirva de alternativas energéticas de bajo costo con indiscutibles beneficios para la actividad turística y las áreas residenciales. Será esta una manera de ayudar a resolver con agilidad y eficiencia, los problemas endémicos de orden social en el territorio insular.

El mundo cada día tiende más al uso de las fuentes no convencionales de energía y Colombia con la Ley 1715 se ha puesto a tono con esta tendencia y en ese orden genera incentivos arancelarios, contables y tributarios que permiten importación de tecnología y equipos, así como el fomento de la investigación.

Con la entrada en vigencia de la Ley que regula la integración de las energías renovables no convencionales al Sistema Energético Nacional, el país será menos dependiente de las fuentes de energía a base de carbón y petróleo.

Un aspecto trascendental es la constitución del Fondo de Energías no Convencionales y Gestión Eficiente de la Energía (Fenoge), cuyo objetivo es financiar iniciativas de fuentes no convencionales de energía y su gestión eficiente, con recursos tanto públicos como privados y de carácter internacional.

A partir de su sanción, el Gobierno tiene 9 meses para reglamentar lo consignado en esta ley.

Únicamente con incentivos bien direccionados podremos emprender programas para implantar estas energías, mientras los avances tecnológicos no logren hacerlos menos costosos.

Antes de tomar decisiones de apoyo fiscal en el orden de subsidios, hay que tener en cuenta no solo la priorización del gasto sino que históricamente los subsidios estatales a este tipo de empresas, resultan ineficientes por implementarse en momentos de estabilidad económica y retirarse en momentos de inestabilidad, llevándose consigo cualquier avance logrado en la materia.

Pero en todo caso, sin incentivos que reduzcan los costos de implementación de energías limpias, la tarifa se incrementaría y aunque en principio el común de los colombianos en general opta siempre por la solución menos contaminante, difícilmente pagarían sobreprecios en sus servicios públicos para la conservación del medio ambiente.

Estamos seguros que el Gobierno del Presidente Juan Manuel Santos, comprometido como está con el tema ambiental, hará de esta política de utilización de las fuentes de energía renovables uno de los más importantes soportes para su cabal aprovechamiento y el desarrollo social y económico del país.

Profundizar en el uso de las fuentes de energías renovables nos ayudará a minimizar el conflicto ambiental.
Señor Presidente, si vamos unidos por la paz política y civil, también vayamos unidos a la paz con el medio ambiente. Es hora de que Colombia irrumpa con vigor en la era de las energías limpias.