2 de diciembre de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Reflexiones elementales

31 de julio de 2014

 

Nuestro ejército es el mejor preparado de América Latina y el que tiene mayor inversión en armas.La guerrilla terrorista, lo ha demostrado en los últimos doce años, ocasiona ataques permanentes contra  la supervivencia pacífica de los colombianos. Si se desbocan los atentados guerrilleros y se dispara el armamento institucional defensivo de nuestro Estado, solo destrucción y muerte habrá en el campo y en las ciudades colombianas.

Los que hemos sido defensores de las conversaciones y los diálogos para acabar el conflicto armado que nos asuela desde hace cincuenta años, nos resistimos a considerar que la historia del enfrentamiento sea cíclica. Es decir, que el terrorismo acomete, y la institucionalidad  busca y propone soluciones, y se sienta, tarde o temprano, a entenderse con la subversión.

Este ha sido el viacrucis nuestro en los últimos cuarenta años. Fracasos y mas fracasos. Seríamos injustos, si con simplismo que sería agresivo, concluyéramos en que las Fuerzas Armadas no han sido capaces de derrotar a la guerrilla. Que su inteligencia ha sido un fiasco. No. La operación Jaque, las estrategias que han finalizado con la desaparición de jefes guerrilleros como Cano, el mono Jojoy, Raul Reyes y una interminable nómina de ellos, nos demuestran la superioridad de nuestras Fuerzas Armadas, a las que hoy ratificamos nuestra solidaridad y respaldo. Ingenuos no somos. Ni desconocedores de la facilidad de los terroristas para, con base en la sorpresa, desestabilizar la sociedad y  desmoralizarla con fundados derrotismos. Bombas y dinamita contra la infraestructura económica del país y ataques y víctimas en la población civil, conducen a tal situación.

El Presidente Juan Manuel Santos escogió el marco del enfrentamiento armado, sin treguas ni concesiones, para adelantar las conversaciones de La Habana. Se la jugó en estos términos. La guerrilla ha decretado treguas unilaterales, que mas bien que mal, se han cumplido. Pero al reanudar su lucha ha ejecutado  afrentosos atentados en los últimos días, que han afectado de manera notoria el transcurrir normal de algunas poblaciones, como Buenaventura y Orito en el Putumayo. Y han  causado víctimas en el ejército. A su vez, nuestros soldados han dado de baja a numerosos combatientes rebeldes. A los  misioneros de LA VIDA, a quienes la muerte de un solo congénere nos desestabiliza, nos duelen las desapariciones. De ambos bandos. Pero, desde luego, estamos con la institucionalidad, con quienes nos defienden del terror, de la muerte por la muerte. De aquellos que equivocados, creemos nosotros, pretenden con la violencia imponer sus paradigmas de gobierno y de sociedad. De ello , que no quede la menor duda. Pero con quienes es posible e imperioso llegar a acordarnos, para que sin balas,  adelantemos batallas políticas desde orillas opuestas.

Se ciernen nubes grises y negras sobre nuestro porvenir inmediato, que parecía esperanzador y optimista. Las fuerzas armadas revolucionarias de Colombia y el ejército de liberación nacional,  dan muestras de poderío terrorista. Que es cobarde, pero  letal y dañoso. La Academia explica que esas actitudes son normales dentro de las confrontaciones armadas y las conversaciones de paz, en el mismo tiempo y espacio. Es posible que así sea y que así se analice desde los pupitres y los escritorios. Pero atentados contra el medio ambiente, además de los ataques contra la vida humana como los ejecutados por las Farc y el Eln en los últimos días, para decirlo con la frase conocida, no solo han sido un crimen sino una garrafal equivocación. El sustrato popular con que sueñan los alzados en armas, con esas conductas criminales, se les acaba de ir al suelo.  El pueblo está furioso, porque en vez de reivindicarlo lo someten a sufrimientos y escaseces que no entienden.  Que empobrecen aún mas. Pero Timotchenko y sus amigos, carecen de ojos para ver y de oidos para escuchar.

El Presidente de la República ha hablado claro y contundente. Las Farc y el Eln, están incursos en  juegos peligrosos y demenciales que podrían conducir a que se acabe el proceso de terminación del conflicto armado.  Ningún colombiano puede negarle su apoyo ante esta declaración. Desde la izquierda democrática, hasta la derecha beligerante, se deben cerrar filas en un decisorio respaldo. La estategia del terror que trata de amilanar las instituciones, para obtener beneficios en las aproximaciones de la mesa no son ni racionales ni inteligentes. Y se traducen en efectos contrarios. Hoy las gentes están afectadas, pero sin miedo, sin zozobra ni cobardía, como pretenden los violentos, . Al contrario. Dispuestos a exigir y demandar de  las autoridad y de sus negociadores verticalidad y  carácter en sus posiciones, que como hasta hoy, han sido sin condicionamientos entreguistas ni de quebrantamiento de los principios vertebrales de nuestra constitución vigente.

Nada nuevo ni novedoso hemos escrito. Reflexiones elementales. Pero es que repetir lo mismo, nos conduce al cansancio. Que es lo que parece que sucede en La Habana. He ahí el justo reclamo para que se pise el acelerador. Y se someta con prontitud lo que allí se acuerde al dictamen primario y soberano del pueblo, para que el pos conflicto, largo y sacrificado que nos espera, cobije a las actuales generaciones. En el 2.014 esperamos el cierre del conflicto armado. En el 2.025 la paz nos espera. Que las nubes grises y negras de los enfrentamientos no oscurezcan nuestro futuro.