27 de noviembre de 2021
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«Artillería» verbal contra la paz

26 de julio de 2014

Prefiere, a cambio, la fuerza de las ideas, el uso del raciocinio, de la mente positiva, de la tolerancia y la comprensión.

Ya son historia las muestras masivas de rechazo de ese conglomerado a toda expresión violenta en el territorio colombiano. El clamor ¡a grito abierto! es para que cese la brutalidad, que tanto dolor y tristeza ha generado durante poco más de cinco décadas.

No es bueno, entonces, que desde otros escenarios ─llamados originalmente a servir de precursores de paz y educación─ se haga apología verbal a ese engendro endemoniado, creado por unas minorías enfermizas y violentas.

HACERLE EL JUEGO A LA VIOLENCIA

Lastimosamente, algunos periodistas, locutores y comentaristas de deportes, desde sus medios de comunicación, le hacen el juego a la violencia al emplear expresiones que encarnan agresividad. Son incontables, pero para no fatigarlo, caro lector, he aquí esta muestra:

«El equipo saltará a la cancha con todo su arsenal». Como si fuesen inofensivos los arsenales auténticos con que unos reductos violentos, al margen de la ley, asesinan y ultrajan a la población colombiana. Es mejor decir: «El equipo jugará con sus mejores exponentes», por ejemplo.

«¡Fue un violento disparo al arco!». ¡No hacen falta más disparos, por favor! Mucho menos si se hace hincapié en que ellos son «violentos». Si los jugadores meten el balón en la red será siempre gol. Es mucho mejor, entonces: «¡Qué estupenda anotación!»; «Deslumbrante anotación del jugador fulano», u otras semejantes de sentido positivo.

AHÍ VA LA BALA

«Ese ciclista es una bala bajando». Podrá ser muy veloz un ciclista, pero no hay razón para que en un país que se entristece a diario por la violencia, a los deportistas audaces los consideren balas. Y no aleguen que es una metáfora. ¡Pamplinada! Será mejor decir: «Ese ciclista es un diestro en el descenso»; «Baja con una velocidad descomunal», u otras expresiones parecidas.

«El partido de mañana será a muerte». ¡Para qué seguir convocando más muerte! Si no se la llamara tanto, la «huesuda» no acudiría tantas veces a las citas. Un encuentro futbolístico debe alentar la vida, generar alegría y sana recreación; nunca es engendro de muertes (aunque los locos convierten esos encuentros en infiernos mortales). Es más saludable decir, por ejemplo: «El de mañana será un partido crucial». (O determinante, o decisivo).

INCITACION A LA VIOLENCIA

«Nuestro equipo se dejó irrespetar en su propio patio». ¡Malintencionada expresión! Produce desazón en los locales y concita emociones de desánimo. Ningún equipo irrespeta a otro porque gane, en franca lid, una contienda deportiva. Aunque algunos jugadores irrespeten a los árbitros y a sus colegas, lo que un equipo hace es ganar, sencillamente, ganar. A cambio de tal diatriba, es recomendable: «El equipo fue vencido en su propio patio». (O sometido, o derrotado).

MONTANDOSELA AL ARBITRO

«¡Ese árbitro tuvo que haber recibido coima!». ¿Por qué se enjuicia y condena ante un micrófono a una persona que desempeña una labor tan complicada? Los apasionamientos desbordados (como ponerse la camiseta de un equipo para «jugar» con ataques microfónicos aleves y ruines) conducen a crear más agresividad y contrariedades. Quien juzga, siempre será juzgado. Se escuchará y será mejor decir: «Nos parece que la actuación del árbitro no es neutral»; «Más ponderación e imparcialidad debería tener el juez central», entre otras expresiones similares.

(La segunda y última parte de este texto del colega Jairo Cala Otero continuará en próxima entrega de El Campanario).