2 de diciembre de 2021
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Política con pimienta

3 de julio de 2014
3 de julio de 2014

 

mauricio lizcano

Lo que se dice por los pasillos del Congreso es que no quedará títere con cabeza. Por el lado de Caldas se presagia la salida del ansermeño Marco Aurelio Zuluaga de la dirección general del Instituto de Bienestar Familiar. Dicen que Zuluaga, previendo un segundo revés del presidente Santos, giró hacia Óscar Iván Zuluaga. “Muy pronto le pasarán factura de cobro”, se escucha en los mentideros políticos.

Se salva Arboleda González

Se salva el presidente de Findeter, el ex alcalde de Manizales Luis Fernando Arboleda González, quien en los días previos al proceso eleccionario estuvo por estos lares socializando en los medios de comunicación la gestión del presidente Santos. Arboleda es un liberal que, ideológicamente, está más cerca de Santos que de la derecha que representan el ex presidente Álvaro Uribe y su “pajecito” Óscar Iván Zuluaga, como le dice el columnista de “El Espectador”  Ramiro Bejarano. De modo pues que Arboleda puede dormir tranquilo.

Seguiría Vallejo López

También se puede salvar el ex candidato a la gobernación de Caldas Gabriel Vallejo López, director del Departamento para la Prosperidad Social. Al hombre   se le vio muy aplicado en época preelectoral por la llamada “Mariposa verde” inaugurando obras y haciendo anuncios a diestra y siniestra. Tiene a su favor que trabajó en la casa editorial de “El Tiempo” cuando el presidente Santos pertenecía al staff directivo del periódico. De todas maneras Vallejo es un personaje más bien opaco que se sostiene ahí por su antigua relación con el jefe. Tiene más carisma Arturo Yepes.

Gutiérrez perdió terreno

Pero el que definitivamente perdió mucho territorio con el presidente Santos fue el gobernador de Caldas, Julián Gutiérrez. Resultaron fatales sus declaraciones  de apoyo al candidato presidencial Óscar Iván Zuluaga el domingo de elecciones en una entrevista con Todelar. No solo violó la ley electoral y la neutralidad política que debe observar el gobernante, sino que echó por la calle el principio de equilibrio tan necesario en un momento de alta tensión donde una chispa puede explotar el polvorín. Lo malo de todo es que finalmente el gran perdedor será Caldas.

Un proceso espinoso

No tiene a vuelta de esquina su elección como presidente del senado, el congresista antioqueño-caldense Mauricio Lizcano. Entre los muchos contendores que tiene están los senadores Armando Benedetti y José Name Terán, dos pesos pesados. Aunque Lizcano es un político que se desenvuelve maravillosamente en el arte del lobby, sus contrincantes en la competencia por la alta dignidad legislativa son personajes que pesan mucho. Dicen por los pasillos de la Casa de Nariño que al presidente Santos le interesa más un político fogoso, beligerante, contundente, a veces imprudente, como Benedetti. Sobre todo para una legislatura como la que se viene donde se moverán como pez en el agua figuras de mucha talla tales como el ex presidente Álvaro Uribe, Jorge Enrique Robledo, Claudia Lopez, Iván Cepeda, entre muchos otros. Sin embargo, Lizcano es un personaje que está dando tantas sorpresas que no es difícil que se salga con la suya.

Mezcla que indigesta

Es posible que a Jorge Enrique Robledo le guste llegar a la presidencia del Senado, pero no postulado por el Centro Democrático, el sector que más fustiga y censura. En estas condiciones, era previsible que rechazara rotundamente la postulación que hizo de su nombre la senadora del Centro Democrático Paloma Valencia, la primípara nieta del ex presidente Guillermo León Valencia. Robledo y el Centro Democrático son como  agua y aceite. Es una mezcla que indigesta.

Ya lo consideraban “presidente”

En Caldas hubo muchos uribistas que estaban esperando ciegamente el triunfo del pensilvanense Óscar Iván Zuluaga en las elecciones del 15 de junio. Varios de estos personajes esperaban que, después de la “victoria”, llegarían a ministerios, gerencias de institutos descentralizados, embajadas, consulados y pare de contar. Mejor dicho, estaban ensillando sin traer las bestias. Al finalizar la tarde del 15 de junio, cayeron de ese pedestal.

Cambió de pareja

El senador saliente Jaime Alonso Zuluaga cambió de pareja y hoy ya no es el compañero inseparable del representante a la cámara Hernán Penagos sino de Carlos Felipe Mejía, el senador electo del Centro Democrático. Se reúnen hasta para presenciar los partidos de Brasil 2014. Los hemos visto juntos en la charcutería “El Rancho”, de Carlos Vásquez, en el sector de Palermo, aplaudiendo las actuaciones de sus jugadores predilectos. Después de que se “voltió” para no verse sujeto a una excomunión familiar, a Zuluaga ya le permiten salir con los miembros de la cúpula regional del uribismo puro.

Fuera de su alcance

Lo que estaría fuera de su alcance en el hipotético caso de que renunciara a la gobernación de Caldas el liberal Julián Gutiérrez, sería la vacante que se presentaría. Santos no le va a perdonar que lo haya traicionado faltando poco tiempo para las elecciones del 15 de junio.  Por ahora, pues, olvídese, Jaime Alonso de puesto  oficial. Tendrá que resignarse a las inclemencias del duro asfalto.