8 de diciembre de 2021
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Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

No es juego de consuelo

12 de julio de 2014
12 de julio de 2014

En ese empeño no está solo y tampoco encarna una posición nueva, porque  la misma se reactiva cada cuatro años.  Contra esa corriente, opino que no se puede hacer tabla rasa y pensar que todo el mundo piensa lo mismo. Tal vez para las potencias, a las que solo les sirve el primer puesto, carezca de significado y por ello insistan en su destierro. En cambio, otros países que nunca han figurado lo recibirían de buen talante. De no existir ese partido, como hasta ahora, ¿creen ustedes que en los cuadros de honor históricos aparecerían selecciones como las de Polonia, Bulgaria, Turquía, Corea del Sur, Austria, Estados Unidos, Chile o inclusive Suecia  y Portugal? Con el debido respeto me atrevo a responder que no.  El club de los dos primeros es ampliamente restrictivo y bastaría mirar el podio desde 1930 para comprobarlo.  El atisbo democrático, si es que de ello se puede hablar en fútbol, solo se da para terceros y cuartos.  Además eso de que a nadie le importa tampoco lo creo cierto. ¿Se imaginan si Colombia hubiera llegado a esta instancia en Brasil? ¿No estaría todo el país en vigilia? ¿Creen que acaso estaría preguntándose para qué se juega? Igual podría decirse de Ecuador, Costa Rica u otra nación cualesquiera distinta de las tradicionales potencias. Al que ha ganado el título, o a otros, como en el caso de Holanda que por lo menos lo ha rozado varias veces,  es posible que el llamado encuentro del consuelo les parezca una pérdida de tiempo o un suplicio extra. Para la inmensa mayoría restante sería casi un tesoro. De modo que don Louis Van Gaal  debe bajarse de la nube del menosprecio y más bien pensar en un remate decoroso ante Brasil.