28 de noviembre de 2021
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Los momentos difíciles y las oportunidades

11 de julio de 2014

ricardo tribinAl morir el dueño de la hacienda vino a sucederlo su hijo, muchacho de pocos años y de muy poca experiencia, recién graduado de la Universidad y quien en uno de sus primeros actos decidió cambiar al antiguo empleado debido a que este era un iletrado y a que él como nuevo jefe en sus proyectos necesitaba de gente con bastante más preparación.

El hombre se fue apesadumbrado después de trabajar en la hacienda por espacio de diez años, pero con la frente en alto y el oído abierto para escuchar oportunidades. Lo primero que hizo en vez de lamentarse fue meterse a un lugar adonde aprendió a leer y a escribir, hecho que despertó en él un apetito inmenso, no solo por la lectura sino por el afán de aprender. En el transcurso del tiempo su vida empezó a cambiar y las oportunidades le llegaron.

El personaje creció emocional e intelectualmente y al cabo de los años logro culminar con éxito una carrera profesional. Se graduó con honores y esto le permitió abrir su propio negocio en el campo agrícola. Al cabo del tiempo sus finanzas mejoraron tanto que logró comprar la antigua hacienda para la cual había trabajado. Cuando el negocio se estaba realizando el hijo de su antiguo patrón al reconocerlo le preguntó. Y como así? No es Ud acaso aquel hombre que despedí por no saber leer ni escribir, que hizo para cambiar tanto y tan exitosamente?

Muy sencillo señor. Echar para adelante, lo que me permitió superarme, por lo cual aunque lo que en ese entonces me dolió, hoy agradezco su acción de despedirme por ser un iletrado, ya que si esto no hubiese pasado a lo mejor aun estaría aquí de mayordomo. El joven quedó perplejo por el ejemplo de su antiguo empleado y este feliz, pues logró comprar y volverse patrón de aquella hacienda a la que había dedicado diez años de su vida.

La enseñanza es muy clara y esta se relaciona con una antigua frase de Albert Einstein quien con frecuencia afirmaba que “detrás de un aparente fracaso se abren las puertas del éxito”, ya que cuando miramos con claridad las cosas negativas y no las vemos como desastrosas, estaremos en condición de entrar a gozar de las oportunidades, las que si aprovechamos, como en el caso del labriego de la historia, nos podrán llevar muy lejos  y por buena ruta en el sendero de nuestras vidas.

 

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