27 de noviembre de 2021
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Los bufones dominicales

7 de julio de 2014

En nuestro departamento donde la opción está limitada a una publicación diaria sin competencia le han entregado la oportunidad dizque de hacer humor a personas que no tienen la más mínima formación y que sus atributos son el reciclaje de chistecitos de cafetín puestos en letra de molde para ridiculizar y ridiculizarse.

El domingo último en un caso de insolente vergüenza hicieron uso de una fotografía de la gobernadora del departamento para burlarse de sus turgencias pretendiendo un retruécano de mal origen para decir que ella si tiene qué mostrar.

La ordinariez no puede convertirse en vehículo de carreras para tratar de poner en relieve la poca sustancia de quien así actúa.

Algo va de Klim, Álvaro Salón Becerra, Alfonso Castillo Gómez, Guillermo Cardona o Miguel Capacho a esa suerte de payasitos, así en minúscula, como les gusta tratar y que los traten.

La cantera donde beben los grandes humoristas se circunscribe a la liturgia de la literatura de exquisita factura  donde como mínimo deben estar cerca Mark Twain o Bernard Shaw, para solo citar dos inmensos de la filigrana humorística.

Aquí, aunque Pepo logró con Condorito un Floop! sensacional, estos filibusteros  degeneran la genialidad de este autor para caer  en parroquiales musarañas dignas de  la basura.

Los medios todos los días son más exigentes en la preparación académica de sus periodistas escogiendo con pinzas y no con economías absurdas a cualquier resentido que divaga de esquina en esquina rumiando pestilencias las mismas que cada semana suele verter en el periódico  con mezquindad absoluta.

Pero qué se puede pedir cuando los peregrinos argumentos del refocile barato son al entender de quienes toman decisiones para llenar cuartillas extenuantes así su contenido sea de una calidad indiscutiblemente menor.

El humor profundiza, no se va por las ramas irresponsables de la mediocridad y salta con inteligencia de parte de los que hacen uso del talento para recrear, editorializar o zaherir si es del caso pero con la sutileza de un buen trazo o del encarnizado chascarrillo.

Pero lejos estamos de estas posibilidades. Entretanto, hay que voltear la página sin ninguna duda.