28 de noviembre de 2021
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Las Farc predican sin practicar

31 de julio de 2014

Las tropas, según el tenor de la perorata de Timochenko, hubieran podido llegar hasta alias Cano sin ningún peligro de pisar minas quiebrapatas ni activar trampas “caza bobos”, leerle sus derechos y él, al ver a los soldados, les habría entregado sus armas, sus computadores y los hubiera invitado a un café antes de que se lo llevaran pacíficamente, porque él, por supuesto, no se resistiría.

Sería mejor si el jefe de las Farc y su organización practicaran lo que predican, pero las guerrillas siguen atentando contra civiles, siguen matando a gente inerme, siguen reclutando niños y abusando sexualmente de niñas metidas a guerrilleras a la fuerza y siguen destruyendo la infraestructura petrolera, contaminando ríos y quebradas, y siguen derribando torres de energía y dejando a miles de colombianos humildes sin luz eléctrica. Y aun así a Timochenko le quedan ganas de predicar con arrogancia y cinismo acerca de los derechos que supuestamente le fueron violados a alias Cano.

El presidente Santos, por su parte, les advirtió ya a las Farc, al menos dos veces, que deberían dejar sus ataques y atentados o las conversaciones de paz en La Habana podrían acabarse unilateralmente. Pero, ¿será Santos capaz de acabarlas?

El presidente es un hombre lleno de sorpresas, quien ha dicho que nunca renunciará a cambiar de opinión cuando las circunstancias lo justifiquen, y así como dio una voltereta con su archienemigo Chávez, para convertirlo en su nuevo mejor amigo; y con la guerra intensa contra la insurgencia, convertida ahora en conversaciones de paz; y su amistad casi idólatra con Uribe, ahora enemistad virulenta; podría, si se sintiera muy acosado por las Farc, dar otro giro radical. No creemos probable que lo dé, pero tampoco sería imposible. No hay que olvidar que la paz fue la base de su campaña, pero ya esta pasó y él es de nuevo el presidente.

Más allá de las especulaciones anteriores, da la sensación -y ojalá que sea apenas eso, una sensación-, de que las Farc cada día cometen más atentados que antes no se atrevían a cometer, cada día hacen más acciones que hace algún tiempo no hacían, como quemar camiones en las carreteras y hacer retenes en las vías de ciertas áreas del país. Quizá no tengan capacidad para más nada, pero de todos modos crean la inquietud. Quizá eso es lo que quieren.

Y las Farc no parecen tomar muy en serio a Santos cuando las amenaza con suspender las conversaciones de La Habana.

Tratar de amedrentarlas así no parecería entonces tan efectivo como sería impedirles los atentados con las fuerzas armadas del país, las mismas que pusieron en jaque a las Farc hace poco tiempo. Esa sí sería una acción disuasiva, creíble y generadora de confianza.

EL UNIVERSAL/EDITORIAL