1 de diciembre de 2021
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La cosa nostra del fútbol

9 de julio de 2014
9 de julio de 2014

calderonEn esos encuentros hubo arbitrajes regulares, buenos, malos y pésimos, estando la mayoría de ellos en estas dos últimas categorías, porque si algo caracteriza al torneo actual es el buen nivel de los futbolistas y el horrible de quienes los deben controlar en la cancha.

Una exótica felicitación

Solo en ese momento, después de 56 encuentros arbitrados en forma más que regular, a la mafia de la FIFA se le  ocurrió felicitar al árbitro español Carlos Velasco Carballo, quien autorizó y festejó la carnicería emprendida por Fernandiño y compañia sobre los habilidosos de Colombia, Juan Guillermo Cuadrado y James Rodriguez.

A la actuación de la mafiosa dirigencia mundial del futbol encabezada por el capo de todos ellos, Josep Blatter, bien podría aplicársele la sabia sentencia que dice: “explicación no pedida, acusación manifiesta”, pues solo a esa cosa nostra que enturbia el más popular de los deportes, podía pasarles por la cabeza que una actuacion como la del inescrupuiloso arbitro español mereciera una felicitación.

Salvo que con ella, estuvieran enviando el mensaje anticipado a todos los demás silbatos, en el sentido de que atajar a como dé lugar y a cualquier precio, a todo jugador o equipo que intente atravesársele a la ya bendecida y escogida selección brasilera como campeona, es tarea encomiable y digna de felicitación.

Y de quién sabe qué más, aparte de la congratulación de dientes para afuera, la que  podría estar acompañada de suculento cheque consignado en cualquier cuenta cifrada del indecente silbato.

El desafío a las multitudes

Solo  la mafia de la FIFA se atreve a desafiar el sentido común de millones de personas en el mundo, que saben a ciencia cierta cuál es la sanción para quien comete un penalti en su condición de último hombre: la inapelable tarjeta roja, que como un delincuente que acaba de robar, la escondió cobardemente Velasco Carballo, el árbitro felicitado por la desprestigiada dirigencia mundial del futbol.

Como escondió tambien las tarjetas amarillas que más de un jugador brasilero, en especial el patadura de  Fernandiño,  merecían con sobra de argumentos tras desatar la infame carnicería contra James Rodriguez y Juan Guillermo Cuadrado.

De esas cartulinas el nefasto arbitro español apenas vino a acordarse cuando ya habían sido cometidas, por parte de brasileros y colombianos, especialmente los primeros, más de 25 faltas, muchas de ellas merecedoras del pálido cartoncito.

El sargento Escolari

A la gente hay que creerle lo que dice, solía expresar el dirigente conservador Alvaro Gómez Hurtado, por lo que resulta casi premonitorio lo que afirmaba el sargento Luis Felipe Scolari, técnico del Brasil, en el sentido de que espera contar con Neymar, en el banquillo o en la tribuna como simple espectador, “en la final”,  como si ya se la hubieran escriturado, antes de enfrentarse a Alemania.

Los buenos aficionados al futbol, que son millones en el mundo, quieren un campeón real y no ficticio, y por eso la mayoría de ellos estaban de corazon y sentimiento con Alemania, para tratar de impedir que la mafia de la FIFA aseste el más vergonzoso golpe a la credibilidad y la decencia  al deporte más popular del mundo