2 de diciembre de 2021
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Johan, con sed de revancha

19 de julio de 2014
19 de julio de 2014

 

Johan, con sed de revancha

En enero pasado, Arango llegó al blanco como uno de los jugadores con mayor proyección. Su buen rendimiento en Uniautónoma, equipo con el que logró el ascenso, lo pusieron en la Casa Blanca. Sin embargo el media punta fue más noticia por sus hechos extradeportivos que por lo hecho en la césped.

“Se aprende de los errores y ahora solo piensa en figurar”, resume Johan, que ahora sí espera ganarse la confianza del técnico Flabio Torres. El mismo DT fue el que lo pidió a comienzo de año, pero también tuvo mano fuerte  cuando su nombró sonó fuera de las canchas Con Torres la disciplina es innegociable.

En este Once segundo semestre 2014, Johan Arango va por su protagonismo. En los partidos de Copa Postobón no ha salido como inicialista, pero cuando ha ingresado le ha dado una buena mano al equipo. Su velocidad y cambio de ritmo pueden ser una alternativa a la hora de destrabar partidos. “Ha sido una pretemporada exigente y estamos mentalizados en hacer un gran torneo. Este Once está para grande cosas”, se anima el vallecaucano, hermano de Paulo César, figura en el América de Cali hace algunos años.

José Heriberto Izquierdo, César Arias, Patricio Pérez y Sergio Romero le dan poderío ofensivo a la segunda línea de volantes. Johan Arango quiere reforzar aún más esa zona. «Siempre he jugado como volante por izquierda, arrancando por fuera y buscando el área. Tengo velocidad y gol”, dice Arango, de 22 años.

Talento caleño

En El Jardín, sector de San Carlos de Cali, Johan comenzó a acaparar elogios en los cotejos de barrio.»Me acuerdo que jugaba en un equipo que se llamaba Parrita. El señor iba y me sacaba de la casa y me decía que tranquilo, que no pagara arbitraje, pero que fuera y mostrara lo mío», comenta un sonriente Johan. Su madre fue la mejor cómplice para llegar a Primera.  Si apoyo a su hermano Paulo César, con él no podía hacer excepciones.

«Ella siempre nos apoyó mucho, tanto a Paulo como a mí. Siempre quiso que fuéramos futbolistas», reconoce el jugador, que cada que pisa una cancha siente a su madre haciéndole marca personal. Su nombre lo lleva tatuado en el antebrazo derecho.  “Es mi inspiración. A ella le debo mucho”.

Aunque hizo el proceso en el América de Cali, en el cuadro Rojo no tuvo la continuidad para jugar. «Estuve en el América durante 10 años. Fue una gran escuela, que me formó como jugador», apunta Johan. «Debuté en el 2008 en la era Umaña en un partido contra Cartagena. Pero luego no volví a aparecer. Pasé al DeporAguablanca a los 19 años, luego fui al Popayán y después volví al América, pero tampoco pude acoplarme», recuerda el volante.

Fue en Uniautónoma, en la B, donde explotó todo su fútbol. Velocidad y desborde valieron para que Flabio Torres le echara el ojo en el Once. Que el fútbol es de revanchas, claro que sí. Johan espera que este semestre las cosas pinten mejor. Además de mucho nivel, deberá tirar 100% disciplina. Nada de relajos.

El domingo, ante Fortaleza en el inicio liguero, Johan espera estar, al menos, en el banco de suplentes. El caleño tiene sed de revancha.

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