2 de diciembre de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

James, el galáctico.

20 de julio de 2014

Hace un año el furor era Falcao, siempre en la agenda del Madrid. Sueño tantas veces frustrado. El turno   es de James. Deslumbrante. Consagrado en el mundial donde  jugó para fortalecer su fama y la ilusión del pueblo Colombiano, con goles maravillosos que convirtieron en potencia nuestro fútbol de selección. Pequeños detalles, las últimas costuras de un contrato millonario, lo separan… Y él, en paciente espera.

James llega al Madrid como Di Stefano en el 52, como Zidane en 2001,  como  Cristiano y Kaká en 2009, o como Bale el año anterior. Vestido de figura. El lugar  mágico, donde todos quieren estar. Donde se aglutinan las  grandes estrellas del balompié con un equipo de ensueño, afamado y reconocido, perfumado y millonario.

No será contratado por su cara bonita, sus aires de encanto, o su espontaneidad. El Real  ve en él, el  potencial de sus grandes astros y confía, pleno, en el acierto de su elección.

Pero no será fácil para nuestro ídolo. Lo esperan la exasperante presión de  ganar, de jugar siempre bien, de no errar pases, ni fallar en el gol; de esquivar lesiones y de enfrentar la rudeza de la competencia, con un vestuario lleno de prepotencia. Y la caverna. Así llaman al periodismo de Madrid. Tan dado a construir mitos y a derrumbarlos en un santiamén. A no tener paciencia, ni escrúpulos, a la hora de criticar. Si triunfa será por siempre  héroe mundial. De lo contrario la victima elegida para los derroches destructivos de la prensa voraz.

James con Cristiano, Con Bale, con Tony Kross.

Con la obligación de sentirse superior al reto, de reafirmarse como estrella, de ponernos a todos con la boca abierta, a seguir al Real Madrid. Así es el fútbol.

PD. De cerrarse la operación, James será el quinto colombiano en el Madrid. Antes Rincón, Congo, Rubén Darío González, lateral de Palmira y Juan José Narváez, estos  últimos en los equipos de  ascenso y promoción.