9 de diciembre de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Es mejor no burlarse…

9 de julio de 2014
9 de julio de 2014

El diario Olé, de Argentina, le preguntaba al equipo canario  “¿Cómo se siete?”.  Me imagino que las burlas se refinan y hacen feria. Pero, insisto, un golpe de esta naturaleza le llega a cualquiera, al más pintado,  para emplear otra expresión popular. De modo que los que hoy ríen mañana podrían llorar. Basta mirar las estadísticas para comprobarlo.  Lo único excepcional de lo sucedido en el Mineirao es que se produjo entre dos potencias, con ocho títulos mundiales en sus vitrinas.  Rompió el molde del equilibrio que siempre lleva a marcadores ajustados en tales casos.  En lo demás, nada de extraño, porque está dentro de las posibilidades del juego, ganar o perder, y en últimas empatar.  El ¿cómo se siete?  lo han sufrido los argentinos en proporciones distintas. Hace 56 años fueron al Mundial de Suecia  con la aureola de una extraodinaria campaña en el suramericano de Lima 1957, que ganaron invictos tras vencer a Brasil en la final 3-0.  Era el famoso  equipo de los carasucias, con Corbatta, Maschio, Sívori y Angelillo, entre otros. La dicha limeña le dio paso al desaliento y la sorpresa en Suecia, cuando un equipo de la entonces cortina de hierro, Checoslovaquia,  lo sacó de competencia con un catastrófico  6-1. Amadeo Carrizo, el portero invencible de la época, vivió la pesadilla.  Ya no estaban tres de los carasucias (Sívori, Maschio y Angelillo), aunque habían llegado astros como Ángel Labruna, seguía Corbatta y aparecía Néstor Raúl Rossi, al lado de Vairo y Lombardo. Ya en eliminatorias modernas,  Colombia todavía recuerda el 5-0 de 1993 en Buenos Aires, algo impensado ayer y hoy.  Bolivia también debe tener en la memoria de sus hazañas, no frecuentes por cierto en esta materia,  el 6-1 sobre la selección de Argentina que en el 2009 dirigía nadie menos que Diego Armando Maradona, rumbo al Mundial de Sudáfrica 2010. De esa realidad del fútbol tampoco se salva nuestro país. Desde el 9-0 en Lima de 1957 hasta el 9-0 de Londrina  del preolímpico Sub-23 del 2000, siempre ante Brasil, sin pasar por alto derrotas de 8-2 ante Argentina 1957, son incontables los ejemplos.  Nadie se salva y por lo tanto vale el consejo: jamás te burles de lo que le ocurre al vecino. Mejor pon tu barba a remojar.