1 de diciembre de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Argentina…ahí va

5 de julio de 2014
5 de julio de 2014

Ahora  parte de su potencia descansa en la habilidad de Lionel Messi, aunque día a día parece más colectivo y menos dependiente de la estrella del Barcelona.  El encuentro en el Mané Garrincha de Brasilia no resultó  un espectáculo de fútbol ofensivo. Ambos equipos merodearon el área pero siempre les faltó el último aliento, el disparo preciso. Salvo, desde luego, en la jugada decisiva de Gonzalo Higuaín, a los 7 minutos, con un remate seco y de media vuelta de un balón que le llegó de carambola. Messí  había pateado al arco, la pelota le pegó a un defensa y quedó a disposición del artillero del Nápoles de Italia. Courtrois la vio pasar.  Fue lo rescatable de los primeros 70 minutos de juego, al lado de un túnel del propio Higuaín quien, frente al portero y en solitario, se engolosinó y le pegó al horizontal en clara y completa situación de gol. También habría que poner en primer plano la fabulosa tapada de Courtrois a Lionel Messi cuando el partido estaba a punto de concluir. Un mano a mano de grandes ligas que el belga ganó sin discusión. La estrategia de Argentina radicó en conservar el control del balón, refugiarse cuando era preciso y tratar de crear peligro en rápidas incursiones de contragolpe. Bélgica trasladó el balón, buscó las alas y envió centros en procura de sus cabeceadores. Las amenazas fueron constantes, sobre todo en el cierre del encuentro, sin que surgiera el tiro de gracia. Triunfo ajustado y claro de Argentina que si bien no impresiona tampoco deja la idea de ser de cómodo manejo.  Messi se encarga de llevar la preocupación al rival, los agota y exaspera,  en tanto que otros valores como Di María, quien salió lesionado a los 31 minutos, Higuaín, Lavezzi  (después Palacio), Mascherano, Zabaleta y DeMichelis cumplen la tarea  menos vistosa de empujar el carro hacia el triunfo.  Atrás, Garay es un puntal y fiel aliado del portero Romero. ¿Pinta de campeón? No lo sé. Tampoco me atrevo a descartarlo. Ya se enfiló, tiene casta y una rica historia. ¿Vieron lo que es un arbitraje impecable? Sin miramientos con nadie, el italiano Nicola Rizzoli dio cátedra de cómo se debe administrar justicia en un campo de juego. Nadie se salvó de sus reconvenciones o de la tarjeta merecida. No respeta pinta. Como tiene que ser. Bélgica llegó hasta dónde le daba su alegre estilo de juego. Depende del pelotazo y de sus gigantes en el área. Le falta contundencia. Como en el caso de Colombia,  rebosa de juventud y el futuro le sonríe.