8 de mayo de 2021
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Una charla con Hernando Vidales Vélez

11 de junio de 2014
11 de junio de 2014

hernando vidales

¿Y de qué hablaban? “De todo, recuerda ahora el maestro Fabio, pero con gran respeto y con ese tono tan especial que le imprimía a cada una de sus conversaciones. Era un tipazo. Un excelente hombre del deporte, pero además, un experimentado con una memoria prodigiosa”.

La semana pasada, caminaban Fabio y su señora por la calle de Hernando. “Pasemos un momento y lo saludamos”, sugirió y ella le contestó: “no. Es muy tarde y da pena molestarlo a esta hora”.

Lo que no se imaginaban los dos es que minutos antes sus hijas se lo habían llevado para la clínica y al día siguiente, se fue.
Cuando supo la noticia, Fabio Becerra exclamó: “¿Y quién iba a pensar que comentaría el Mundial de Fútbol en el cielo” y se puso a llorar. Eran las lágrimas de un amigo por un compañero de micrófonos, de salas de redacción y de centenares de noticias.

UN HOMENAJE PÓSTUMO

Como un reconocimiento transcribo la entrevista original que amablemente me concedió este quijote y pionero del periodismo deportivo, excelente profesional, compañero  y mejor amigo.

Pionero del periodismo del automovilismo en Colombia. Se comprometió con esta disciplina logrando despertar el interés de los aficionados con transmisiones desde el exterior en los años 60. Su primer logro lo obtuvo con su trabajo en vivo y directo  de “Las seis horas de Quito”. Lo que fue una verdadera quijotada. Evento que cubrió con lujo de detalles superando las dificultades técnicas con una emisión vía telefónica.

Al lado de Hernán Gardeazábal qepd, hicieron las primeras transmisiones de automovilismo para la televisión colombiana. Este binomio a través de sus programas radiales y televisivos apoyó y  promocionó a los tres primeros ídolos del automovilismo nacional:

El «Ganso» Garzón y «Cuchilla» Londoño y Roberto José Guerrero, quien por aquella época estaba comenzando a correr en los Karts fueron testigos de su crecimiento y evolución como piloto hasta su llegada a la Fórmula Uno.

Hernando Vidales Vélez fue un periodista polifacético: comentaba y narraba con propiedad y autonomía cualquier disciplina deportiva. Trabajó al lado de Carlos Arturo Rueda, Julio Arrastía Bricca y Alberto Piedrahita Pacheco cubriendo vueltas a Colombia, al Táchira, y muchas más carreras y clásicas  para RCN Radio, empresa en la que laboró por más de veinte años.

Hasta los últimos días de su existencia estuvo pendiente de los éxitos de nuestros deportistas. Su última gran satisfacción fue ver a Nairo Quintana, Rigoberto Urrea y a Julián Arredondo en el pódium del Giro de  Italia.

–¿Cómo se vinculo a la radio, quien lo guio y lo orientó?

–Llegué gracias a don Óscar Giraldo Arango, propietario de Ondas del Otún de Pereira. Él me contrató para que escribiera los comentarios de los partidos que se jugaban en el estadio Libare en los años en que nacía el fútbol profesional colombiano en el cuarto decenio del siglo XX. El equipo que jugaba en Pereira era el de la Universidad Nacional. El Deportivo Pereira no se había conformado por aquella época.

–¿Cómo recuerda esta primera experiencia radial?

–Trabajaba en Ondas del Otún, como periodista, no como locutor, ni comentarista, mis notas las leía Emiro Fajardo Ramos qepd, en el programa «La gran revista nacional del deporte». Yo no tenía licencia de locución documento indispensable para tener acceso al micrófono.

–¿Recuerda quién patrocinaba este espacio?

–Claro: La Garantía y A.  Dishington S.A

–¿Quién fue el que primero que le abrió micrófono?

–«El Padrino» Alberto Piedrahita Pacheco en 1967. Me dijo: «venga a ver mijo háblele a Colombia a través de Nueva Granada». Ese día comencé mi carrera como locutor y comentarista.

–¿Como narrador de automovilismo cuáles son sus más gratos recuerdos?

–Haber cubierto la coronación como Campeón de la Barber Saab del piloto bogotano, Diego Guzmán desde el Autódromo de Phoenix Arizona y el paso de Juan Pablo Montoya por la fórmula Uno, narración que hice para la televisión nacional.

–¿Narró ciclismo?

–Narré, fui comentarista y crono metrista, trabajé al lado de los grandes, Carlos Arturo Rueda, Rubén Darío Arcila, Alberto Piedrahita, entre otros excelentes narradores que tuvo RCN. Fui testigo de los momentos de gloria de Cochise Rodríguez, Álvaro Pachón, Rafael Antonio Niño, Alfonso Flores, Patrocinio Jiménez, Miguel Samacá y muchos más.

–¿Cómo fue su experiencia en televisión?

–Llegué a la televisión gracias a las locuras del Maestro Alberto Acosta, director de TV Sucesos RCN. El me comprometió para que transmitiera en vivo y en directo la última etapa de La Vuelta al Táchira, la que ganó Cochise. Este fue el primer evento ciclístico que se transmitió en directo, gracias al concurso del ingeniero de Inravision, William Tamayo.

–¿Cómo se inició en el periodismo del automovilismo?

–Sin darme cuenta me fui entusiasmando con esta disciplina la que me apasionaba, por lo que siempre estaba pendiente de lo que acontecía, escribía y hacía comentarios de los eventos más importantes a nivel internacional y nacional, La internacional Buenos Aires Caracas, Las seis horas de Quito, El Circuito central colombiano, la clásica, Cali, Manizales, el Circuito el volador de Medellín, la doble a Sogamoso.

–¿Qué recuerda de los autódromos?

–En 1967, la familia Mejía construyó el primer autódromo de Bogotá  en la Autopista Norte, en este escenario trabajé al lado de Armando Moncada C, José Ignacio Tamayo Castro, José Clopatosfsky Londoño y Hernán Gardeazabal. Cubríamos todas las carreras que se realizaban en este autódromo hasta su cierre en 1979, fue una experiencia inolvidable y edificante.

En 1982 se inauguró el Autódromo de Tocancipá, el que se ha convertido en el más importante escenario del automovilismo de Colombia, por los eventos que allí se han realizado, Las seis horas de Bogotá, el sur americano de la Fórmula 2, el campeonato nacional de tracto mulas, La copa Renault, la Copa Mazda y muchas más carreras internacionales, las que tuve la oportunidad de narrar y comentar.

–¿La profesión de locutor se acabó en Colombia?

–Los tiempos cambian, hoy aun existen algunos locutores serios y responsables. En mi época esta era una profesión respetable y ética. Hoy las emisoras le abren micrófono a mucho charlatán, ignorante, irresponsable e irreverente con la audiencia.

–¿Y de los comentaristas deportivos que?

–Afortunadamente aún están vigentes los veteranos, respetuosos, responsables y objetivos, las nuevas generaciones tienen mucho que aprender de José Clopatofsky, una autoridad en lo que se refiere al automovilismo, Hernán Peláez, un maestro y señor, Wbeimar Muñoz, Oscar Restrepo Pérez, Mario Alfonso Escobar, Oscar Rentería, profesionales serios .

–¿Cómo se vinculo a RCN?

–Mi padrino y maestro radial y televisivo, Alberto Piedrahita  P, fue quien me llevó a esta casa radial en la que trabaje en dos oportunidades, la primera de 1967 a 1976 y la segunda de 1985 al 2007.

–¿Cómo recuerda a Julio Arrastía Bricca?

–Al «viejo macanudo», con mucho cariño, gratitud y admiración, además de haber sido mi maestro en el ciclismo fue un entrañable amigo y compañero de trabajo.

–¿Ha cambiado la televisión deportiva?

–Hoy los noticieros le dan más espacio a los deportes, sin embargo faltan comentaristas  especializados en las distintas disciplinas, mucha especulación y poca objetividad. Afortunadamente hoy tenemos televisión por suscripción, la que nos da la oportunidad de tener otra visión de lo que acontece en el mundo deportivo.

–¿Qué le recomienda a las nuevas generaciones de comunicadores deportivos?

–Responsabilidad, seriedad, objetividad, respeto por la audiencia y preparación académica.

–¿Escucha  ahora,  ¿cuál es su concepto?

–Cada día hay menos emisoras que escuchar, sin embargo hay frecuencias que hacen muy buena radio, amena, ágil y amable como La W.

–¿Hay independencia periodística en las áreas deportivas?

–En mi época la hubo, hoy me imagino que hay ciertos compromisos.

–¿Existió el doping en la radio que usted hizo?

–Si el aguardiente es considerado doping, si lo hubo.

–¿Además de RCN en qué otra casa radial trabajó?

–Estuve cinco años vinculado al Grupo Radial Colombiano.

–¿Qué eventos deportivos le hubiera gustado transmitir?

–Los mundiales de Futbol y Ciclismo.

–¿Cuál fue el susto de su vida?

–Dos accidentes: el primero, cubriendo una vuelta a Colombia. La moto en la que viajaba se accidentó bajando de Rionegro, rodamos varios metros, afortunadamente no sufrimos ninguna lesión, esto gracias a la pericia del «Mono» Jurado, quien era campeón nacional de motociclismo.

El segundo fue en Los Estados Unidos, viajando de Phoenix a Los Ángeles, nos estrellamos con consecuencias más graves, fractura de clavícula y contusiones.

Maestro Vidales: mil gracias por su aporte al deporte colombiano, por engrandecer a tantos muchachos que hicieron un esfuerzo por ser los mejores. Paz en su tumba.

Nota de Ruben Dario Arcila

Señora muerte 
que se va llevando
todo lo bueno
que en nosotros topa.(León de Greiff)

Ahora el turno le tocó al bueno de Hernando Vidales Vélez a quien tuve como compañero en el transmovil de RCN que dió la partida de aquella Vuelta de la Juventud con banderazo en la ciudad de Neiva (1973), cuando yo era apenas un principiante en las lides ciclísticas. Compartimos con El Padrino Piedrahita Pacheco, la entrega de la Antena de la Consagración para Momento Deportivo en los salones del Hotel Tequendama. Alguien propuso que hiciéramos ofrecimiento al Dr. Ardila Lulle de la famosa estatuilla en Los Vitrales, desaparecido restaurante de Álvaro Lamprea(q.p.d). 
Al día siguiente Hernando y yo fuimos acusados de conspiradores por inventarnos semejante ceremonia privada sin consultar con el gerente de Nueva Granada (un veterano locutor bogotano de acento mexicano a quien llamaban Jimmy). Separados de la empresa injustamente, en pleno mes de diciembre, fuimos reincorparados semanas después. Yo regresé por Medellín donde Darío Álvarez Rodríguez impulsó mi reintegro. A Hernando  lo seguí desde lejos entre curva y curva hablando con fundamento de automovilismo, faceta desconocida que no reveló en sus época como rey del cronómetro en la Vueltas a Colombia. Se reiventó, dió un volantazo y creo su propio espacio donde metió la primera para pasar a ser el pionero en ese escenario de la velocidad.
Con Hernando compartimos momentos felices y dias grises, como se dan cuenta. Pero la vida es eso querido amigo y colega: crear recuerdos y compartir historias. Entre lo dos creamos, él por su lado y yo por el mío,  nuestro propio mundo siendo absolutamente libres. Adiós a mi generoso vecino de Pablo VI – cerca de La Esmeralda donde vivía El Padrino – hace más de 40 años. No faltarás nunca en la grilla de partida.

RUBENCHO  VI –  11 -2014