13 de mayo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Silencio costoso?

14 de junio de 2014
14 de junio de 2014

Eso se preguntan muchos analistas y colombianos del montón, porque una desaparición así de repentina y absoluta de las pantallas y los micrófonos, podría pasarle finalmente su voluminosa cuenta de cobro, máxime si se tiene en cuenta la creciente actividad mediática adelantada por el candidato presidente.

Lo peor es que no todos creen a pié juntillas las razones que el entorno cercano de Zuluaga ha dado para justificar la “desaparición”, por lo que algunos se han dedicado al juego de las especulaciones y a buscarle, como se dice popularmente, “cinco patas al gato”.

SOLIDARIDAD DE CUERPO?

En el Concejo de Medellín, por intermedio de una comisión accidental coordinada por Bernardo Alejandro Guerra, se analizó en las pasadas horas la angustiosa situación que afrontan todos los damnificados que tuvieron que abandonar sus viviendas levantadas por la familia Villegas Moreno.

En esa reunión los perjudicados por las deficientes construcciones de los edificios Space, Continental Towers, Asensi y Calasania, entre otras, así como los concejales, coincidieron en que las autoridades nacional, departamental y municipal, han mantenido un ofensivo silencio frente al caso y nada han hecho nada en concreto para remediarles el grave problema que afrontan.

Manifestaron además que ha quedado patente una especie de solidaridad de cuerpo por parte de la SAI – Sociedad Antioqueña de Ingenieros – y de la  Cámara Colombiana de la Construcción, Camacol, con la familia Villegas, cuyo silencio frente al caso fue seriamente cuestionado.

El ex alcalde, ex gobernador y ex senador, Alvaro Villegas Moreno, ha sido presidente de la SAI en los últimos años y al momento de la tragedia del Space, en octubre del año pasado, ejercía tal dignidad.

LE FALTÓ MUCHO

No obstante que sigue siendo el máximo favorito para ganar la copa mundial, el combinado brasilero no mostró en el partido inaugural contra Croacia el empaque suficiente como para ratificar esa enorme confianza que los aficionados tienen en su fútbol.

Innegable resulta para cualquier persona medio entendida en estos menesteres del balompié, que sin la grosera ayuda del árbitro japonés que les regalo un penalti inexistente, los brasileros quien sabe si habrían podido alzarse al final con la victoria.

Sin ser Croacia un equipo del otro mundo, puso en evidencias las fallas de un cuadro que por tradición y por jugar en casa es considerado casi que invencible,  y al cual millones de apostadores en todo el mundo han convertido en el aspirante número uno.

Traer a la memoria cualquiera de las escuadras campeonas que en torneos anteriores ha tenido Brasil, es hacer una comparación  que deja con alto déficit al actual combinado que tiene en Neymar su principal figura, y recordar de paso que una golondrina no hace verano y que el publicitado jugador barcelonés no es, ni de lejos, la sombra de Pelé o de Mesi.

Al menos sobre el papel, Croacia aparecía como el más fuerte rival en el grupo, pero si Méjico se acuerda de brillantes actuaciones suyas en el pasado, podría poner en mayores aprietos a los inmensos favoritos en su próxima aparición.

QUE TORTURA

Con motivo del campeonato mundial de fútbol que comenzó el pasado jueves, quedó demostrado en forma cabal lo perjudicial que es entregar a un duopolio el manejo de la televisión en Colombia.

Quiera o no, el pobre aficionado colombiano quedó condenado a escoger entre los canales RCN y Caracol que en cuanto a imagen no ofrecen ninguna novedad y son más de lo mismo, con la ñapa de unos insoportables relatores que todavía creen que están haciendo radio.

A pesar de que la televisión internacional hace rato llega a Colombia con unos narradores que pueden aguantarse, los de aquí –  Hernández y  Vinasco – no pudieron aprender jamás, ni sus patrones tampoco, la diferencia que hay entre narrar para una emisora o para un canal de televisión. Para este último solo se necesita identificar al jugador que lleva el balón y no hablar tantas babosadas. Y perdonen la lección.

Menos mal que el control todavía tiene una bendita tecla que sirve para aliviar de tanto martirio los oídos, la cual es aconsejable también pulsar cada vez que los “comentaristas” le cuenta al televidente lo que está viendo.

Insoportables el técnico Gustavo Alfaro y Javier Hernández, por Caracol y Adolfo Pérez y José Luis Chilavert, de RCN, quienes creen que el pobre aficionado es un tarado de solemnidad o un ciego, al cual hay que repetirle que pasó como si no tuviera la imagen a su alcance.

Esta tortura, para desgracia de los aficionados, se mantendrá a todo lo largo del campeonato mundial de fútbol, y puede asegurarse que ninguno  – locutores y comentaristas – enmendarán un ápice el inaguantable oficio que cumplen.