9 de mayo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Selección Colombia tuvo trabajo en equipo y esfuerzo personal

30 de junio de 2014
30 de junio de 2014

Se juega bien en equipo y sus futbolistas brillan en el campo.

En un comienzo, el juego fue sostenido en la tenencia del balón más que en ningún otro partido de este Mundial. El 70 por ciento de la posesión fue un dato demoledor. Uruguay, de su parte, con más actitud defensiva esperaba en su terreno, pero llevó el partido a la mitad de la cancha. En esa zona del campo, ambos se remangaron la camiseta y se trenzaron en un pulso tenso, intenso, lento, con temor a no cometer errores, con paciencia y firmeza. El partido no era bueno, a pesar de algún lujo de Cuadrado, un par de pases combinados, y la pierna fuerte de Uruguay.

Colombia tuvo una variante táctica interesante. Jugó, la generalidad del duelo, como en la eliminatoria, con cuatro defensas, dos volantes de marca, dos creativos y dos delanteros (4-2-2-2), con Jackson de titular y con Ibarbo en el banco.

Hasta que James Rodríguez destrabó el partido a los 27 minutos con un golazo de otro partido (¡cómo no se ha dicho nunca!). Entonces, así, el equipo se hizo más seguro en su juego, con destacadísimas intervenciones de Yepes (¡no lo pasan ni los Rayos X!), Zapata, y el orden básico y fundamental de los volantes de marca, la gambeta incontrolable de Cuadrado y, bueno, con ‘el factor James’ de su lado.

Con el 2-0 apenas abriendo la puerta del segundo tiempo, Colombia volvió a su juego en esta Copa del Mundo.

Retrocedió, le dio la pelota a Uruguay y se dejó arrinconar. Entonces, se aflojó en la marca, Uruguay luchó contra el destino y fue entonces cuando el portero Ospina estuvo inmenso. Atajó cuatro remates determinantes, fundamentales que impidieron la resurrección de un rival controlado, pero siempre peligroso.

José Pékerman, el técnico de Colombia, respondió a los cambios desesperados que hizo Oscar Washington Tabárez con la idea de darle más creatividad, aprovechar que Colombia aflojó en la marca en los volantes, para quitarle desesperación al equipo.

Con Mejía intentó empezar a cerrar el juego a los 20 minutos, cuando quedaba todavía mucho en el reloj. Guarín relevó a Cuadrado a 9 minutos del final (más peso en el medio para frenar al rival, con la idea de retener algo más la bola. Y a cinco minutos del final, Ramos entró para que James saliera aplaudido.

Colombia fue superior a Uruguay a lo largo del juego. Tuvo dos momentos determinantes en los goles (¡pegó en los momentos justos!) y construyó su triunfo sobre una Uruguay, sin ideas ni genio, sin talento, ansiosa y descontrolada, en un gran juego de equipo, en un gran juego individual del portero hasta el puntero. ¡Ah! Y bien pensado, dibujado y ordenado desde el banco técnico.