24 de mayo de 2022
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Santos no descarta la posibilidad de que cabecillas de Farc paguen cárcel por sus crímenes

19 de junio de 2014
19 de junio de 2014

 

Las precisiones las hizo en un reportaje que concedió al diario El País de España, en el que, sin embargo, no ahondó en detalles, pero reiteró que aspira lograr este mismo año la terminación del proceso. “Aspiro a eso, no estoy poniendo una fecha límite”, complementó.

El periodista le recordó al mandatario que en un debate de la pasada campaña había afirmado que habría cárcel para los responsables de delitos de lesa humanidad.

“Sí –respondió Santos–, pero hay diferentes definiciones de cárcel. Eso es lo que se está negociando. Pero ese es un tema secundario frente al proceso general. Algunos han querido concentrarse en ciertos aspectos del proceso para asustar a la gente. La paz es mucho más que la definición de lo que es o no es cárcel. La paz es dejar de matar, dejar de tener víctimas, dejar de tener tanto dolor en un país que ha sufrido tanto durante 50 años.

Pero dentro de esa negociación, ¿se va a hablar, cabe la posibilidad de que haya cárcel para algunos miembros de las FARC?, le inquirió el periodista.

“Claro que sí, cabe esa posibilidad. Pues claro”, señaló Santos.

En la introducción, el influyente periódico madrileño reseñó que la reelección de Santos el domingo “garantiza la continuidad de la negociación que su Gobierno inició con las FARC en noviembre de 2012, pero todavía quedan por cerrarse los dos asuntos más delicados y complejos: el de las víctimas —y ahí habrá que pactar “qué tanta justicia se sacrifica en aras de conseguir la paz”, dice él—, y el desarme”.

Además señala el diario, “los colombianos están muy divididos respecto a cómo se debe alcanzar la paz. De hecho, el domingo casi siete millones votaron por otra opción a la paz de Santos, la de la mano dura con la guerrilla”, puntualiza.

Al respecto, el reelecto mandatario señaló que “el resultado nos dice que el país está de acuerdo con ambos planteamientos: paz con progreso social. La prioridad es darle un nuevo ímpetu al proceso de paz e introducir reformas adicionales a las que hemos hecho”, subrayó.

Santos reconoció que en Colombia “hay polarización de ciertos espectros, de ciertos dirigentes”, pero subrayó que está “convencido de que si a los que votaron por Óscar Iván Zuluaga, les damos la información correcta, por ejemplo sobre el proceso de paz, ellos lo van a apoyar inmediatamente”.

Según Santos “a ellos los expusieron a una guerra sucia, de mentiras. Les vendieron la idea de que estábamos entregándole este país al comunismo, al castrochavismo, que íbamos a reducir el Ejército a su mínima expresión, llegaron a decir que la policía iba a quedar a las órdenes de las FARC. Eso asustó a más de uno”.

Se le preguntó a qué se refiere cuando promete paz sin impunidad y al respecto, dijo:

“A que por primera vez las víctimas van a ser el centro de la solución del conflicto, y a que vamos a respetar sus derechos dentro de una justicia transicional. Esa justicia determina que los derechos de las víctimas son su derecho a la verdad, a la reparación, a la justicia y a la no repetición. Eso garantiza que no va a haber ninguna impunidad, una acusación que me hacen desde hace tres años. Eso es un imposible categórico. Primero, porque las víctimas fueron reconocidas por primera vez en la historia por las FARC hace una semana, o sea que sus derechos los va a respetar la otra parte y eso allana el terreno para un acuerdo, pero también porque nuestra propia Constitución y los tratados internacionales que ha firmado Colombia no nos permiten esas amnistías del pasado en las que se borraba todo”.

De otro lado se le planteó que muchos no entienden qué es la justicia transicional, y sí mensajes del uribismo como que el jefe de las FARC, Timochenko, se va a sentar en el Congreso. ¿Ha fallado la forma de comunicar la negociación?

“Las mentiras –dijo –hicieron mella en mucha gente con ese lenguaje de que íbamos a entregarle este país al comunismo y las FARC iban a manejar la policía. Ahora que ganamos, va a ser más fácil combatir las mentiras. Vamos a ser más proactivos en la búsqueda de la paz y yo intensificaré mi papel personal en este proceso.

Finalmente se le preguntó “cómo ha sido no poder desvelar los detalles de la conversación de paz y al mismo tiempo convencer a un país de que apoye ese proceso?

“Muy difícil, por las condiciones que yo mismo impuse”, respondió y continuó diciendo:

“Por ejemplo, el no cese al fuego. Es difícil explicarle a la gente que uno está negociando la paz en La Habana y se está matando aquí en Colombia. Eso la gente no lo entiende. O el hecho de que nada está acordado hasta que todo esté acordado. O que un proceso de esta naturaleza, tan complejo, tiene que tener cierto grado de confidencialidad. Entonces los demás llenan ese vacío. Yo sabía desde el inicio que iba a ser muy difícil y ha sido difícil y seguirá siendo difícil. Pero muchas veces uno tiene que optar por el camino difícil si quiere lograr las cosas”.