29 de mayo de 2022
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Manos de seda

18 de junio de 2014
18 de junio de 2014

 

Detienen diez tiros de gol pero se equivocan en uno y el mundo se les viene encima. No podría decirse que el ruso Igor Akinfeed  estuviera en plan de figura. Había soltado varios balones y visto obligado a una rápida reacción para recuperarlos. Lo rondaba la inseguridad ante la insistencia de los coreanos del sur,  de toque seguro y pases rasantes, amigos de la media distancia. Aun así, nadie, y menos el técnico italiano Fabio Capello o los jugadores de campo, se podría  imaginar que su resistencia caería por un disparo medio inocente de Lee-Keun Ho desde unos 35 metros. Brazuca le jugó una pésima pasada, tal vez ofendido porque no le puso el pecho y en cambio utilizó manos de mantequilla. Ya se cumplían cerca de 68 minutos de juego y el tanto les daba ánimos a los asiáticos peninsulares que casi no se creían el cuento.  Sin sospechar, por supuesto, que Jung-Sung-ryong, su joven guardavallas, en cierta medida devolvería la cortesía unos cinco minutos más tarde, cuando Dzagoev lo obligó a un rechazo y en la confusión dentro del área lo remató Aleksandr Kerzhakov,  para darle el empate a Rusia. Alivio para Capello, quien ya ponía cara de ternerito en ascuas. Fue un encuentro de nivel bajo, por instantes aceptable, que se llevó a cabo en el Arena Pantanal de Cuiabá y sirvió para cerrar el desfile de los 32 protagonistas del Mundial 2014. Creo que Rusia tiene un juego rutinario y no veo que justifique el optimismo previo de Capello. Con una historia de diez participaciones en la máxima fiesta del balón, ya es tiempo de que vuelva a evocar épocas de alguna lucidez, aunque dudo de que sea en esta oportunidad. Corea del  Sur, que asiste por novena  vez, tiene derecho a sentirse contenta. El punto apalanca sus expectativas hacia lo que resta en un grupo en el que sólo Bélgica hace diferencia.

*Un susto para el diablo
*Con Messi basta….por ahora
*Cementerio de elefantes
*Sin caballo de Troya
*¡Naranjas agrias!