12 de mayo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

¡Naranjas agrias!

14 de junio de 2014
14 de junio de 2014

Sería una reacción lógica, porque, si bien el fútbol tiene en la incertidumbre uno de sus mayores encantos, nadie podría levantar la mano con autoridad y honradez para decir que lo había previsto. Es un marcador extraño para un juego entre potencias, pero normal al mismo tiempo cuando una se inspira y la otra pierde el norte. Holanda le acaba dar una soberbia y monumental clase de juego a los campeones de Sudafrica 2010. Aquel 1-0 que entonces le significó la corona se sonroja frente a la paliza del Fonte Nova, en Salvador, Bahía. El desconcierto español comenzó cuando se produjo el empate de Holanda por obra genial de Robin Van Persie, quien se zambulló en el área y de cabeza dejó fuera de base a Casillas, adelantado e indefenso. España se había puesto en ventaja con gol de Xavi Alonso con tiro desde los doce pasos. El árbitro italiano Nicola Rizzoli aceptó como falta una acción de Stefan de Vrij sobre Diego Costa. Yo no la ví como tal. Pero a lo mejor volvió a imperar la sutileza. Esa discusión se pierde en el espacio de la goleada. Lo que vino después del descanso fue un huracán, la apoteosis holandesa. Qué manera hermosa de jugar. Cuánta precisión y técnica para el dominio del balón. La magia de los tulipanes hizo palidecer a los pocos arrestos ibéricos. Sneijder, Van Persie y Robben se aliaron para enloquecer a Ramos, Piqué y Casillas, hasta el punto de provocar groseros errores y abrir el profundo boquete para la goleada, que bien pudo ser mayor. Iker, héroe de mil batallas, fue humillado, inmolado, por el sabor más dulce del fútbol naranja (azul esta vez). Se le vio la cara de angustia e impotencia frente al vendaval que le pasó por encima. ¿Vieron ese remate de Van Persie para el primer gol? ¿La forma cómo Robben bajó el balón, lo durmió y el regate magistral sobre Piqué y Ramos? Van Persie y Robben se dieron el gustazo con dos goles cada uno. Casillas les tendió una alfombra para que montaran el banquete. Holanda, que está en deuda con el fútbol mundial porque desde 1974 viene que amenaza y nada, podría llegar esta vez- España, el flamante campeón, queda contra las cuerdas, obligado a ganar sobre Chile y Australia para salvar el pellejo. Los goles en contra podrían pesarle. De todas maneras quizás se anime por el recuerdo del mal comienzo en Sudáfrica, cuando cayó frente a Suiza. La historia podría repetirse. Solo que ahora en lugar de relojes hay naranjas y de agrio sabor, imposibles de combinar con las tapas. .       .    .