8 de mayo de 2021
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Impactos ambientales también son causados por el conflicto

5 de junio de 2014
5 de junio de 2014

 

Así lo expresó Ana Patricia Noguera de Echeverry, coordinadora del Grupo de Trabajo en Pensamiento Ambiental de la Universidad Nacional de Colombia en Manizales, durante el VI Seminario Internacional de Pensamiento Ambiental, realizado en esta Sede de la Institución.

“Los estudios ambientales se centran en soluciones técnicas a problemas del medioambiente, pero no se pone de manifiesto la relación profunda entre los conflictos sociales y sus relaciones con la tierra, o las implicaciones que han tenido las guerras en las transformaciones”, afirmó Noguera de Echeverri.

Y agregó que estamos acostumbrados a contabilizar las víctimas humanas pero jamás tenemos en cuenta a las víctimas constituidas por los otros seres vivos.

Para la investigadora, este tipo de contradicciones se presentan porque no existe una mirada profunda que analice constantemente las respuestas del ambiente, frente a cambios abruptos del espacio y el territorio.

“Las guerras se producen por la capacidad de unos imperios que buscan quitar tierras y apropiarse de ellas porque son aptas para la producción de determinados productos o recursos. Así, en los enfrentamientos entre humanos surge un tercer actor y víctima que no se ha tomado en cuenta: la naturaleza, la tierra, los otros seres vivos”.

En ese sentido, el seminario, cuya temática central fue pensamiento ambiental, guerra y conflicto, pretendía visibilizar y mostrar esas relaciones que parecen estar separadas, pero que siempre confluyen en un perjuicio común.

“Esto se da, entre otras cosas, porque hacemos separaciones entre lo social y lo ambiental, entre la historia y la geografía o entre los problemas ecológicos y los sociales, aún cuando son dificultades que emergen de las tensiones y relaciones entre los seres humanos y su planeta”, agregó la profesora.

Desde esa perspectiva, todos los conflictos, ya sean por poder, apropiación de recursos naturales o modificación de determinados tipos de variedades, son consecuencia del “productivismo ambiental”, que incluye tanto a las personas y la maquinaria como a la materia prima, que en este caso sería la naturaleza.

“Por ello, debemos pensar en una propuesta donde se configure una cultura del florecimiento de la vida”, puntualizó la coordinadora del grupo en pensamiento ambiental.

Y explicó que esto se refiere a una cultura en la cual los principios fundamentales sean el respeto a la vida, “no solo a la humana sino a la vida en toda su complejidad, y donde el hacer humano no confluya en la devastación”.

(Por:Fin/FLPV/sup/AC)
Agencia de Noticias de la U. Nacional