23 de mayo de 2022
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Grietas en el chavismo

22 de junio de 2014

El balance de Giordani tras 14 años al frente del Ministerio de Planificación roza lo catastrófico. A pesar de la fuente casi inagotable de divisas para el Estado que suponen los ingresos por el petróleo, la población sufre escasez de productos básicos de todo tipo, desde los de primera necesidad en alimentación e higiene hasta otros, más metafóricos pero no menos importantes, como los ataúdes; las infraestructuras se deterioran por falta de mantenimiento. La inflación es del 60,9% anual, entre las más altas del mundo; existen tres tipos de cambio de la depreciadísima moneda nacional; la política de control de precios, nacionalizaciones y expropiaciones es imprevisible y los sucesivos experimentos socioeconómicos impuestos no han hecho sino empobrecer al país sudamericano y cerrarle progresivamente las vías de acceso al crédito internacional.

Maduro, un dirigente con influencia relativa sobre las distintas familias del bolivarianismo, adopta la decisión de prescindir de Giordani apenas cinco semanas antes de que se celebre el congreso del Partido Socialista Unido de Venezuela. El partido parece enfrentado en dos facciones opuestas, no tanto por cuestiones ideológicas como por un mero reparto del poder y sus beneficios. El presidente no puede culpar esta vez a la oposición democrática de las convulsiones en sus filas.

La división del chavismo pone de manifiesto la urgente necesidad de negociar con esa oposición una salida a la crisis económica y política antes de que esta derive en una institucional de aun mayor calibre que la actual. Lo ocurrido demuestra una vez más que es preferible dejar los experimentos económicos para los estudios teóricos y no aplicarlos sobre un país y una sociedad sin calcular sus consecuencias.

EL PAÍS/EDITORIAL, MADRID