28 de mayo de 2022
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Mi voto por la vida

22 de mayo de 2014

La política colombiana es visceral, apasionada, y si usted no pertenece al sector de los abstencionistas o  decidió sufragar en blanco, ya no hay nada que hacer. Con seguridad que si su escogencia ya la hizo, así me devane los sesos por demostrar que mi candidato es el que màs conviene para la Colombia futura, no lo lograré. Respeto su decisión.

Pero lo invito a una reflexión. Me ha parecido  lamentable que la solución del conflicto armado haya pasado , dentro de los temas  que interesan  a los colombianos para decidir su voto, de un lugar preponderante, a un espacio intermedio después de la salud, la educación, el techo, la seguridad en las calles de las grandes y pequeñas ciudades. Desilusionante pero no extraño. En esta época , el inmediatismo, lo pragmático, está latente en la sociedad. Puede haber sucedido que a quienes se interrogó, consideren que ellos ya están en el pos conflicto como sostienen algunos políticos optimistas al observar que en algunos sitios del país  desaparecieron paramilitares y guerrilleros, mas  azotan la convivencia, extorsionistas , atracadores , cosquilleros, delincuentes comunes. Pero el pos conflicto, obvio, solo llegará cuando se coronen y se conozcan los acuerdos de La Habana y las armas se acallen. El pos conflicto es más difícil aún que las conversaciones,  porque que  hay cuidarlo, cobijarlo, protegerlo, volverlo infranqueable. Es poner en ejercicio lo acordado para tratar de acabar  con las causales que históricamente  dieron origen al enfrentamiento armado, por la vía pacífica, con sacrificios exigentes y  almas abiertas a la reconciliación, al perdón y a la reparación de las víctimas. Diez años por lo menos de contrición de corazón y propósito de la enmienda.

Y  permitáseme una alusión personal. Desde el colegio , en la Universidad, en mi trayectoria como periodista, en cuanta publicación hubo , traté de colarme como columnista. De eso hace  cerca de  cincuenta y cinco años  en los que he sido consecuente y reiterativo sobre algo que se me convirtió en una obsesión:  propender el derecho a LA VIDA  como valor absoluto, inalienable, fundamental, inviolable, porque es sagrada, única e irrepetible. Y mil calificaciones y adjetivos más. Incluso he llegado a proponer la creación del Partido de LA VIDA. Su defensa apasionada, sin descanso, es lo más parecido a la paz . Es derrotar la muerte. En esencia, que  no imponga su imperio porque el otro piense o sea diferente. Y para derrotarla, hay que eliminar las confrontaciones armadas cualesquiera que sea el motivo para alimentarlas. Solo a través de las negociaciones, el diálogo , la tolerancia, es posible obtener la preciada meta de un país incluyente y esperanzado.

La terminación del conflicto armado, es la cuota inicial de la paz. Lo demás, es lo demás. Quienes consideran que el proceso de La Habana, iniciado con osadía por Juan Manuel Santos y bajo la batuta impecable de Humberto de la Calle Lombana, es un error histórico que hay que enmendar, deben apertrecharse de argumentos y razones para combatirlo y derrotarlo,  cuando se haya acordado todo lo acordado y se someta su aprobación al pueblo colombiano, tal como se ha estipulado en un inamovible político que nadie osará irrespetar. Entendimiento que tiene, de igual manera, unos inamovibles institucionales por parte del Estado colombiano. Yo le creo a De la Calle, quien en griego y en latín, en español y en esperanto, ha reiterado hasta el cansancio que en la mesa dialogante de La Habana no se está entregando el país a la subversión, no se está negociando nuestro modelo institucional, no es tema la reforma de las Fuerzas Armadas; que las transformaciones rurales integrales se harán con pleno respeto  por la propiedad privada; que el acuerdo final será sometido a la refrendación de la ciudadanía y que no habrá impunidad si no  justicia transicional. Al reelegir a Juan Manuel Santos,  anhelamos a que » las estirpes condenadas a doscientos años de muerte y desolación , tengamos una segunda oportunidad sobre la tierra». Mi voto es por LA VIDA.