18 de mayo de 2022
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Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

La meta: más empleo y mejor

1 de mayo de 2014

Según el Dane, en marzo de este año el número de ocupados era de 20.416.000, lo que representa un aumento del 1,9 por ciento con respecto a igual período del año anterior. Por su parte, la tasa de desempleo fue de 9,7 por ciento, presentando una disminución de 0,5 puntos porcentuales frente a la registrada un año atrás.

A pesar de estos avances, al compararse con otras naciones latinoamericanas, Colombia registra el peor desempeño en materia laboral. Según la Cepal, en 2013, el promedio regional fue de 6,3 por ciento, nivel muy por debajo del registrado en el país.

Todo esto indica que, aunque cada vez se genera mayor empleo, este resulta insuficiente.

Además, los altos niveles de informalidad, que se calculan entre el 50 y el 70 por ciento, impiden que muchos nuevos ocupados accedan a empleos de calidad. Anif calcula que solo uno de cada tres colombianos cotiza a la seguridad social. El resto de los trabajadores o está desempleado o está siendo subsidiado (especialmente vía Sisbén) o simplemente está totalmente al descubierto en materia de seguridad social.

En los distintos frentes de generación de empleo y formalización, el presente Gobierno ha adoptado una serie de medidas que han ayudado a la creación de puestos de trabajo. Estas tienen que ver, entre otras iniciativas, con la reducción de los parafiscales, la Ley de primer empleo y formalización y el Programa Pipe.

Estas iniciativas, aunque han ayudado a mejorar el desempeño del mercado laboral, distan mucho de ser el tipo de acciones que permiten superar los obstáculos estructurales que impiden la creación acelerada de empleo de calidad, que es lo que el país precisa.

Al revisar la problemática laboral, el Consejo Privado de Competitividad encuentra que Colombia presenta síntomas de un mercado del trabajo con ineficiencias que impactan su competitividad. Agrega, además, que estas ineficiencias son señales de una serie de inflexibilidades que siguen aquejando dicho mercado.

Entre los problemas que el Consejo identifica como los principales cuellos de botella que impiden un correcto funcionamiento del mercado laboral están: los altos costos laborales no salariales (ello a pesar de su reducción, producto de la pasada Reforma Tributaria); la distorsión que ejerce un salario mínimo tan alto como el que existe en el país en relación con la productividad laboral; los altos costos de contratación y despido; y las barreras existentes a la movilidad laboral.

De otra parte, aunque con el Pipe el Gobierno ha sido eficaz en la dinamización de la construcción y, por esta vía, en la creación de puestos de trabajo, no lo ha sido en otros sectores igualmente intensivos en el uso de mano de obra, como son la industria y la agricultura.

En esta celebración del Día del Trabajo la consigna del país y el compromiso de los candidatos a la Presidencia para los próximos años deben ser la generación creciente y acelerada de empleo. La prosperidad de los hogares y las personas encuentra su concreción en la oportunidad real que tengan los colombianos de acceder a un empleo de calidad.

El Colombiano/EDITORIAL