14 de mayo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

La loca Adela

25 de mayo de 2014

oscar jimenez lealPude ordenar las finanzas municipales a través de la programación  del gasto  y poner  en ejecución el plan de desarrollo mediante la creación de la oficina de planeación municipal;  contribuir a la consolidación de la unidad de mis conciudadanos que permitió  superar las divisiones surgidas con motivo de la creación del departamento del Quindío, donde un significativo sector de la población se oponía a la idea por lealtad al antiguo Caldas,  y manejar con buen suceso lo que hoy se llamaría el postconflicto, o sea, el periodo siguiente  a la finalización  de la guerra   fratricida que en forma absurda enfrentó a miembros de los dos partidos tradicionales.

Celebrados los acuerdos que dieron lugar al nacimiento  del Frente Nacional,  el pueblo colombiano, guiado por la mente  patriótica de los doctores Alberto Lleras Camargo y  Laureano Gómez, elevó a canon constitucional, mediante  plebiscito,   la paridad en todos los cargos del Estado y la Alternación en la presidencia por un periodo de 16 años, en cuya virtud los puestos de la administración y las curules de las corporaciones públicas eran asignadas por mitad a cada partido político.

Sin embargo, subsistieron por mucho tiempo algunas poblaciones en las cuales sus habitantes pertenecían homogéneamente a un solo partido; tal era el caso de los municipios de Buenavista y Córdoba, conservador el primero y liberal el segundo, razón por la cual hubo de importar candidatos de uno y otro,  a objeto de cumplir con el postulado  de la paridad en la conformación de sus respectivos concejos municipales. El mismo Tribunal Superior de Armenia debió invitar a  abogados de Manizales para completar la nómina en  la mitad de los Juzgados del  Distrito Judicial ante la insuficiencia de candidatos conservaciones oriundos de la región.  

Igual situación se daba en algunas veredas  del municipio a mi cargo, a tal punto que,  por ejemplo en el Corregimiento de Quebradanegra no existía cuartel de la Policía Nacional ni sus miembros podían  ingresar  a su territorio por exigencia de sus habitantes. Pero gracias al instrumento pacificador de la Acción Comunal, en compañía de sus dirigentes Ovidio Hurtado Leal y Héctor Ocampo Marín,  pudimos lograr el establecimiento allí del cuartel de la Policía con el beneplácito ciudadano  y hacer encuentros de las actividades comunales en todo el territorio sin distingos de partido. Así se logró la pacificación integral  de nuestro municipio, a partir de la cual decrecieron notablemente los índices de la criminalidad camuflada  bajo el atuendo de la lucha política. El Batallón Rifles, con sede en Barcelona,  perteneciente a la Octava Brigada, bajo la Jefatura del Coronel Omar Correa, aseguraba la paz en la comarca.

No obstante, la tranquilidad fue perturbada por la aparición en las calles  de la llamada “Loca” Adela, una mujer que había trabajado como mucama  en distinguidos hogares  calarqueños y que se dio a la tarea de insultar de viva voz en público, en forma por demás escandalosa, a muy apreciados miembros de nuestra sociedad, como manera de vengar los  despidos de que había sido objeto. Para cumplir sus perversos propósitos, se situaba en el andén del hogar respectivo  y procedía en el tono más alto de su voz a proferir  improperios que desdecían de la  hombría de los maridos y  ponían en duda  la conducta  moral de sus  honestas  esposas, pues según el irresponsable personaje, los esposos eran gays y sus cónyuges de vida disoluta; razones por las cuales su sola presencia intimidaba y amedrentaba el buen transcurrir de las vida comunitaria, situación agravada  puesto que cada vez que era recluida por la autoridad en centros de sanidad mental,  a poco andar le daban salida,  merced a los resultados positivos del tratamiento psiquiátrico, y retornaba a las andanadas en las calles.

Acrecentado  el problema y ante los justos reclamamos ciudadanos, pedí la colaboración del cuerpo de bomberos cuyo comandante sugirió que la enviáramos para Manizales puesto que allí existían los recurso suficientes para su tratamiento y cura, a lo cual accedí y ordené la respectiva comisión. Los  bomberos en lugar de llevarla al sanatorio mental  la dejaron a la entrada de Manizales, frente a la Plaza de Toros,  y se devolvieron, en forma inmediata,  a darme el parte de misión cumplida. En esas estaban cuando pasó por allí  el Mercedes verde oliva del Coronel Correa, Comandante del Batallón acantonado en Barcelona, de regreso a Calarcá,  y  al ver caminando a una  anciana cuya cara se le antojó conocida,  ordenó al chofer parar el Carro para entablar el siguiente diálogo: “Señora, le preguntó,  Ud. para dónde va? De inmediato le contestó la viejita: para Calarcá, mi General.” Entonces súbase aquí”, replicó cortésmente el oficial.  

Cuando el alto  militar la dejó en  el Pescador, a la entrada de Calarcá,  la “Loca” esperó a que los bomberos regresaran para burlarse de ellos diciéndoles: “Dizque a botarme en Manizales¡ Cómo les quedó el ojito?