18 de mayo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

La jornada de hoy

25 de mayo de 2014

Empezando, claro, por los dos que hasta hace una semana punteaban en las encuestas y que se enfrascaron en una guerra de acusaciones, insultos y manejos sucios de información que terminó trasladando la campaña a los entes investigadores y a los despachos judiciales. Y bajo este andar, la campaña para otros candidatos se empantanó también, pues aunque no dieron muestra de la misma bajeza, nunca tuvieron la fuerza para convencer al electorado de sus propuestas, de su diferencia con aquellos. En unos casos, se dedicaron a la crítica plana y vacía: que el uno y que el otro hicieron tal o cual cosa, o que en su gobierno o del que participaron no hicieron lo que ahora prometen… En otros, a no hablar ni encarar los debates a los que fueron convocados.

Porque estuvo eso también: esa actitud huidiza de la confrontación pública y televisada (apenas a última hora dos cortos debates para abarcar todos los temas). Actitud reprochable que, por lo demás, no responde a otra cosa que a la estrategia política, que no a la democracia: no hablar para no disgustar, para que la propaganda no tenga examen. Eso nos dejaron nuestros líderes. Unos más que otros, y en sentidos y dimensiones muy distintas, cierto, pero al final caben en una misma bolsa. Lamentable.

A ese ritmo y en tono de odios, el país entero se polarizó en extremos. Y entonces la defensa de los ciudadanos a su candidato particular se diluyó, en la mayoría de los casos, por ese sentimiento reprochable. Con todo y que hoy es apenas la primera vuelta, cuya existencia obedece precisamente a la búsqueda del efecto contrario: que el ciudadano pueda acudir a votar sin pensar en las encuestas, sin polarizar al extremo las posiciones, permitiendo que las minorías se expresen para que, entonces sí, en una segunda vuelta, esas expresiones encuentren valor y espacio en una u otra opción. Hoy compiten cinco. Y es absurdo dividir la ecuación en dos, cuando el voto es el arma del ciudadano para hacerse sentir. La más poderosa de todas.

El llamado de esta casa editorial siempre ha sido el mismo. Hoy lo mantenemos: hay que salir a votar. Por cualquier candidato. Aún hay tiempo para examinar las propuestas y los representantes que las defienden. Aún existen posibilidades, casi que al alcance de la mano, para examinar a conciencia quién es quién dentro de toda esta contienda electoral. Medios y organizaciones, que no nos hemos mantenido ajenos a los escándalos, también hemos adelantado trabajos periodísticos para que la decisión pueda ser tomada al margen de ellos. No es tarde para confrontar el tarjetón y escoger a quien mejor represente los intereses de cada cual.

Si los candidatos no mostraron la altura debida, corresponde a los ciudadanos dar esa pelea, apersonarse del país que se construirá en los próximos cuatro años: entender y leer y argumentar y pensar. Y votar. O sancionar, también, porque ese es el sentido del voto y mucho más en una primera vuelta: la verdadera indignación no se da en la abstención, sino en el acto de asistir a las urnas y hacer oír su pensamiento. Que empiece la jornada. Y que este país pueda respirar, finalmente, un mejor futuro.

EL ESPECTADOR/EDITORIAL