28 de febrero de 2024

El discurso del miedo

5 de mayo de 2014

 

Hablan de Venezuela y de sus males actuales en materia de economía y seguridad como si eso fuera lo que le espera a Colombia en el futuro si hay reelección, pero ignoran con mala intención que el país se convirtió, en este cuatrenio, en la tercera economía de América Latina, después de Brasil y Méjico.

Y eso que Brasil hace parte del satánico eje castro-chavista que tanto les gusta mostrar como “coco” para asustar incautos, según los cuentos y mentiras que en forma tan alegre manejan los ultraderechistas.

DATOS IRREBATIBLES

Entre las cifras que puede mostrar el gobierno y que los seguidores del ahora senador Uribe, él incluido, no han podido rebatir, está, por ejemplo, la relacionada con la disminución de la pobreza.

Con tal de mantener el miedo entre los más imbéciles y asustarlos con el “coco” del castro chavismo, los personeros de la derecha prefieren irse por las ramas y recordar, por ejemplo, que el presidente venezolano le compró a Argentina quinientos millones de dólares en bonos, unos papeles desvalorizados en ese momento, como si eso tuviera algo que ver con la campaña presidencial que se adelanta.

El asunto ha llegado a tal grado de ordinariez, que algunos exponentes de la caverna —  en su delirio contra Castro y contra Chávez – se han atrevido a lanzar sin ningún escrúpulo la teoría de un amorío pasado entre el desaparecido presidente de Venezuela y la actual mandataria de los argentinos, Cristina Fernández de Kirtchner, otro asunto que nada tiene que hacer en la contienda que se adelanta en Colombia.

Pero como muchos se acostumbraron al “todo vale” y a emplear “todas las formas de lucha” con tal de satisfacer odios y rencores, a esos extremos se ha llegado, por lo menos en Medellín donde cualquiera que se acostó aliviado y amaneció periodista, se siente con derecho a agraviar, denigrar y calumniar.

OTRO DATICO

El año pasado la inversión extranjera que llegó a Colombia fue de 16.822 millones de dólares, superior a la alcanzada en el año 2012, datos que ni han sido ni podrán ser desmentidos por la ultra derecha.

Cifras  históricas que llegaron al país portadas por inversionistas que ven en Colombia una apetecida economía en auge — la tercera de América latina—y no el infierno castro chavista que los miembros de la ultra derecha, carentes de argumentos para rebatirlas, quieren hacerles ver a los hipnotizados colombianos que todavía los siguen.

El Presidente Guillermo León Valencia dijo en algún momento que muchos colombianos tenían “nostalgia de cadenas”, frase memorable que traída al presente podría traducirse en la nostalgia que algunos sienten por los falsos positivos, las chuzadas del Das, las persecuciones a periodistas y magistrados y políticos de la oposición, el ingreso de delincuentes al sótano de la Casa de Nariño, el nombramiento  e “buenos muchachos” en la dirección del DAS o la designación de ex gobernadores sindicados de asesinato en algunas embajadas.

SI RESPONDERÁ?

La quiebra de Interbolsa ha sido la peor debacle en la historia económica de la nación, y aunque todavía no han sido castigados los responsables, viene a saberse ahora que quizá ese doloroso episodio se hubiera podido evitar si el actual candidato presidencial del CD, Oscar Iván Zuluaga, no hubiera actuado como lo hizo.

La columnista María Isabel Rueda ha revelado que la destitución del superintendente financiero Augusto Acosta por parte de Zuluaga cuando ejercía como ministro de hacienda en el gobierno de Alvaro Uribe, permitió finalmente la fusión de las bolsas de valores de Bogotá y Medellín, a la cual se oponía Acosta, por estar involucrado en esa negociación Juan Carlos Ortiz, uno de los cerebros responsables del descalabro de Interbolsa años después.

¿ Quién presionó la salida del superintendente Acosta ? Nada menos que el íntimo amigo de Alvaro Uribe, José Roberto Arango, quien confesó haber recibido un millón de dólares por haber hecho semejante mandado, que permitió la fusión de las bolsas de valores de las dos grandes ciudades.

Aunque es de suponer que el candidato uribista haya leído la columna de Maria Isabel ayer en El Tiempo, en la cual le formula varios interrogantes, El Campanario se los vuelve a repetir:

“¿ Por qué aceptó sacar el superintendente Acosta del cargo ? Por las presiones de Arango o por la amistad con él ? Si no lo saca es posible que las pesquisas que ya adelantaba el superintendente hubieran seguido avanzando hasta detectar a tiempo a Juan Carlos Ortiz detrás del grupo Interbolsa, y de pronto se habría podido parar el mayor  descalabro bursátil de la historia ?

Para Zuluaga es mejor responder estas comprometedoras preguntas de la periodista, que seguir prometiendo que en un eventual gobierno suyo las medicinas les serán llevadas a los pacientes a sus casas.