28 de febrero de 2024

«Que las máquinas no nos arrebaten la posibilidad de contar historias»: Vargas Llosa

30 de abril de 2014
30 de abril de 2014

http://www.eje21.com.co/images/secciones/cultura/vargas%20llosa%20y%20santos%20en%20la%20feria%20del%20libro.jpg

Al evento inaugural también asistieron el presidente colombiano Juan Manuel Santos, el primer mandatario de Perú, Ollanta Humala; el alcalde de Bogotá, Gustavo Petro; el presidente de la Cámara Colombiana del Libro, Enrique González, y el director de Corferias, Andrés López.

El Nobel de literatura de 2010 comenzó su intervención narrando una historia, pues, como él se define, es un “contador de historias”. Hace unas semanas mientras Vargas Llosa se encontraba en Caracas, un hombre le lanzó una profecía: “En 5 años las novelas no las escribirán los humanos”.

Días después el autor de La fiesta del chivo se encontró con el mismo hombre que le predijo quienes serían los autores de los libros del futuro.  Una nueva profecía caía sobre Vargas Llosa: “El próximo Nobel de literatura será para una computadora”.

La frase llevó a que el escritor peruano reflexionara sobre el papel de la tecnología en la sociedad contemporánea y la importancia de la escritura. “Contar historias representa la salida del hombre de sus orígenes primitivos (…) Las historias despertaron la conciencia del hombre y le hicieron ver que el mundo real está mal hecho”.

Tras exponer las bondades de la escritura, Vargas Llosa aseveró que si las máquinas crearan las historias, como se lo vaticinaron en la capital venezolana, la conciencia crítica del hombre se apagaría.

El escritor terminó su discurso pidiéndole a las próximas generaciones de colombianos y peruanos no dejar morir el oficio de crear relatos. “Los jóvenes no deben permitir que las máquinas nos arrebaten la posibilidad de contar historias e imaginar”.

Elogios al nobel peruano y homenaje a García Márquez

En la ceremonia inaugural los presidentes de Colombia, Juan Manuel Santos, y Perú, Ollanta Humala, celebraron la visita de Vargas Llosa a la Feria del Libro de Bogotá. Además, ambos mandatarios resaltaron las semejanzas entre las culturas colombianas y peruanas.

La reunión de escritores, libreros, editores, periodistas y políticos de los dos países sirvió para homenajear la excelsa obra del escritor colombiano Gabriel García Márquez, quien recientemente murió en Ciudad de México.

Vargas Llosa, la estrella de esta 27 edición de la FILBO, dedicada a Perú, compartió un homenaje con el también Nobel de Literatura, el recién fallecido Gabriel García Márquez, ante un auditorio de casi mil personas en Corferias, el centro de eventos de la capital colombiana.

Tras dejar claro que la ficción es el origen del «sentido crítico en los seres humanos» y confesar que se sentía «conmovido y avergonzado» por el tributo que poco antes le habían rendido los presidentes de Colombia, Juan Manuel Santos, y de Perú, Ollanta Humala, el autor de «La ciudad y los perros» confesó que ante todo él es un «contador de historias».

Por eso comenzó contando una historia que le ocurrió en los últimos días en Caracas, donde dijo haberse encontrado con un individuo que le lanzó dos profecías, «la inteligencia artificial ya alcanzó a la inteligencia humana» y «dentro de 10 años el Nobel de Literatura no lo recibirá un ser humano sino una computadora».

«Me lo dijo con exaltación y me puso los pelos de punta», reconoció, para acto seguido afirmar que desde entonces no ha dejado de pensar en lo que significaría que «ese quehacer, uno de los más antiguos oficios de la humanidad y origen de todas las culturas», fuera arrebatado al ser humano por «unos objetos metálicos construidos por nosotros mismos».

Vargas Llosa, que recibió el Nobel en 2010, recordó que «esa necesidad de contar historias» nació «en las cavernas en torno a una fogata», en un mundo en el que el ser humano, que «casi se confundía con el animal», buscaba una forma de esparcimiento en medio de una vida amenazada por las fieras, los terremotos o los aguaceros.

De esa manera se construyó «ese mundo al que solo se podía llegar con la imaginación y que representaba la oscuridad, el misterio y la preocupación».

«El libro -prosiguió- vino a fijar eso que era una operación verbal y le dio permanencia y continuidad, enriqueció extraordinariamente las historias que los seres humanos inventaban, no solo para pasar un rato placentero sino para escapar de sus angustias».

Para Vargas Llosa, la literatura «ha ido sacando al hombre de ese estado primitivo casi animal, fue llevándolo a cambiar, a mejorar, a crecer», en definitiva, fue «una salida esporádica de la vida cotidiana» y «una comprobación inevitable de que el mundo que inventamos es mejor, más coherente y más comprensible que el mundo en que vivimos».

«Por eso cuando regresamos al mundo real de una buena lectura, de una buena historia, sentimos a veces, sin saberlo, un malestar y una decepción; sentimos que el mundo real está mal hecho, que es imperfecto, que el mundo real no es capaz de satisfacer todo lo que hay en nosotros de apetitos, anhelos y ambiciones», argumentó.

«Ese regreso al mundo real es el que despertó el espíritu crítico en nosotros, así nació la necesidad de cambiar el mundo; y por eso inventar historias es fundamental en el progreso humano», matizó el Nobel.

Según el autor de «Conversaciones en la catedral» y «La fiesta del Chivo», la ficción ha llevado a «la libertad, el bien más precioso, ha introducido valores fundamentales para nuestra supervivencia y para afrontar injusticias, los grandes ideales que han hecho avanzar a la democracia, los derechos humanos, el sentir que la paz es preferible a la guerra, y que lo humano debe estar en la convivencia pacífica».

Por ello advirtió que «si las máquinas pudieran reemplazar a los seres humanos en este quehacer, una de las consecuencias, que es el espíritu crítico, iría empañándose y tal vez se acabaría».

Y también que «la ficción hecha por un robot podría ser un instrumento de manipulación, una manera de invocar la sensibilidad, de distraernos sin cambiarnos, una manera de hacernos más resignados, más conformes con el mundo, una fatalidad de la naturaleza».

Para concluir, Vargas Llosa hizo un llamado a las nuevas generaciones para que eviten que los cerebros artificiales «arrebaten el quehacer fundamental de contar historias, de crear mundos distintos y de hacer vivir esa irrealidad como si fuera una realidad».

De llegar a ese punto, alertó el Nobel y único representante del «boom» latinoamericano que sigue vivo, «volveríamos a las cavernas».