2 de octubre de 2022
Directores
Juan Sebastián Giraldo Gutiérrez
Ximena Giraldo Quintero

La Licorera de Caldas: de mal en peor/EDITORIAL

3 de abril de 2014

Desde hace años los diputados no sesionaban durante siete horas seguidas ni promovían debates de alguna importancia. El de la Licorera, que no se agotó, y que creímos que iba a contar con la presencia del Contralor departamental, nos dejó varias inquietudes. La primera, que el Dr. Bruno Seidel no puede responder por las fallas de la destilera en su conjunto, porque éstas son inveteradas. Para no remontarnos en la historia  más que a las últimas administraciones, recordemos los fracasos en la designación de los gerentes por parte de los gobernadores Emilio Echeverri, Mario Aristizábal y Guido Echeverri. El Dr. Soto, el Doctor Fehó y los cuatro que designó Guido Echeverri, además de ineficaces, algunos terminaron con serias acusaciones por malos manejos y comprometidos judicialmente. Soto terminó en la cárcel y Fehó es un delincuente en el exilio. Entonces, de malas los gobernadores al escoger los gerentes y de malas la Licorera por haber caído en semejantes manos. Y en manos del Dr. Seidel, parece que va seguir igual o peor de lo que venía. Sin que tenga que responder por el pasado pero si por el presente y el futuro de la Licorera de Caldas.

En sus declaraciones periodísticas y ante la Asamblea, Seidel ha expresado que en sus actuaciones hasta el momento ha obrado  de buena fe. De buenas intenciones está empedrado el infierno, decían nuestros abuelos. Pero con ese cuento, estamos saturados. Todo lo del gran fracaso del aeropuerto de Palestina, ha sido de buena fe. El fracaso de la zona franca, de buena fe. Lo de Los Yarumos, de buena fe; lo de la inacabable Autopista del Café de buena fe, las fracasadas inversiones de Inficaldas y de Infimanizales, de buena fe. Todo de buena fe, pero con la plata del míster. De buena fe, que se piense buscar un socio estratégico para la licorera, que se planee vender  al sector privado, que se le entregue a un distribuidor internacional la comercialización de los productos. La opinión pública ha entendido que el gobernador Julián Gutiérrez designó al doctor Seidel fue para salvar la Licorera para el departamento y no para poner en práctica la facilista fórmula de salir de ella, reconociendo por añadidura, implícitamente, que los administradores públicos son incapaces o inoperantes. Y semejante sapo se lo va a tragar la Asamblea Departamental.

De buena fe, que se reciba sin chistar, como una natural  función de la Cámara de Comercio de Manizales, la iniciativa de que se nombre paralela a la Junta directiva de la Licorera una junta asesora del sector privado, cuyas intenciones no son otras, como es apenas obvio, que las de propender su privatización. No se olvide que entidades como las juntas de las licoreras, poseen información privilegiada y secretos industriales, que deben ser manejados con  confidencialidad, cautela y prudencia. Y hasta el momento, la junta de la Licorera no se ha pronunciado oficialmente ante semejante despropósito.

De buena fe, haber fracasado en lo que se tiene experiencia, como es la presentación de una licitación, a pesar de contar con un equipo de abogados de planta y una firma asesora externa, con perjuicio manifiesto para las flacas finanzas de  nuestro banco oficial. Y de buena fe haber participado con solo un 1% en un negocio de maquila, como socio productor, con Furel, que sería distribuidor y comercializador, detrás de una  utilidad de 22.000 millones de pesos contra 12.000 millones de pesos de utilidad por parte de la entidad privada. ¿ Con un 1% de inversión, ganarse 10.000 millones de pesos más que quien invirtió 99 % en el negocio? . Quisiéramos conocer a los financistas de Furer para hacer negocios con ellos. Aquí hay, de buena fe, gato encerrado.

Y de buena fe cerrar la destilería por no comprar o proyectar la adquisición de plantas  descontaminadoras de mieles y melazas y subproductos, cuando  en el mercado hay miles de ofertas que garantizan resultados ecológicos  como los exigidos por las normas legales. ¿Terminar nuestra gran fábrica de destilados como una modesta embotelladora?  ¿Para esta solución fueron nombrados por Gutiérrez Botero, Seidel y sus asesores  antioqueños y caldenses?

Sabemos que la comercialización internacional de los licores, por la competencia, es compleja y difícil. Pero en los años de oro de la Licorera, que los tuvo, el Ron Viejo de Caldas, con comercializadores colombianos y la cubana Shaw Ross de los señores Reyes, posicionaron su venta exitosamente en los mercados exteriores. De buena fe, se le ha dado un contrato por una apreciable suma a la firma  Mercado Integral para que busque lo que está sobrediagnosticado en las oficinas de la Licorera. Y que no tiene mayor misterio. La excusa es que a esa firma presta sus servicios el Dr. Gilberto Saffón,  » un hombre  de todas las calidades y de gran experiencia, pues fue el segundo al mando de Casa Luker «. Elemental mi querido Doctor Seidel. Es más fácil  vender chocolate que licores. A la Luker no se le ocurriría contratar a Mercado Integral para que le vendiera Chocolate. ¿O sí?

La Contraloría Departamental debe abrir los ojos, en primera instancia, sobre el informe del Dr. Seidel a la Asamblea Departamental. Y el Gobernador Gutiérrez Botero, también, quien seguramente designó de buena fe para tan altos menesteres, al Dr. Bruno Seidel. Porque otro fracaso político y administrativo como Aerocafé, por parte de su clase dirigente, no nos lo merecemos los pacientes y sufridos caldenses.