2 de octubre de 2022
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Del olvido y del recuerdo

15 de abril de 2014

Ocurre hoy en día algo semejante cuando los medios de comunicación de una manera masiva abordan ciertos temas, los investigan y los divulgan, siempre y cuando tenga el suficiente interés entre sus lectores, y produzcan cierta rentabilidad en lo que se refiere a la venta de primicias. Pero pasada la curiosidad o el interés, muchos son los temas que van quedando en el olvido y muchos autores que entran a formar parte de un grupo anónimo.

Pero también es cierto que hay en el pasado reciente y en la actualidad, ciertas plumas que han sido silenciadas cuando sus escritos no han sido difundidos porque de alguna contrarían el pensamiento hegemónico de una élite. Este es el caso de un prolífico poeta y cronista pereirano, Lisímaco Salazar, quien además de su habilidad como versificador, se destacó como activista sindical que denunció en su momento el atropello de los poderosos contra los sectores más vulnerables de la población. Su sentir, su pensar, no era conveniente difundirlo y ese gran pecado lo llevó a hacer parte de una serie de escritores desconocidos y olvidados.

Por todo ello nos parece muy valiosa la publicación que acaba de realizarse por parte de algunos pereiranos que han querido reivindicar a un escritor como Lisímaco Salazar, entre ellos José Fernando Marín, y para ello han editado el libro “Trocitos de historia”, en donde se recogen un sinnúmero de crónicas sobre la antigua Pereira, que permiten reconstruir esa vida cotidiana de esa antigua aldea; crónicas que habían permanecido inéditas precisamente por haber sido escritas por un luchador de las clases populares. Así reseña en la introducción uno de los editores del  libro: “Desde el olvido, retorna Lisímaco Salazar para acordarnos que nuestra historia es más rica de lo que pretendemos hacerla aparecer y está llena de hombres que la han construido también desde sus oficios cotidianos”.

Curiosamente, la única publicación de Lisímaco Salazar la realizó en el año de 1965 cuando la Asamblea de Caldas editara el libro “Senderos”, y cuyo prólogo fue escrito por el pereirano Bernardo Trejos Arcila, quien dice en un aparte lo siguiente: “Lisímaco Salazar no ha hecho concesiones al grupo imperante. Quizás por eso no ha sido ni será el poeta de moda.” Creo que ya desde es época, Bernardo Trejos dibuja de una manera clara el carácter, el talante del escritor, quien reconoce en su padre la raíz de su inconformismo, de su rebeldía: “Mi padre, por razones genéticas que ha descubierto la ciencia, fue el que me hizo luchador y terco, no en todas, sino en varias cosas de la vida”.

Bienvenido a la memoria, Lisímaco Salazar.