15 de mayo de 2021
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Defensoría propone política pública para frenar ataques con ácido

4 de abril de 2014
4 de abril de 2014

 

Rodríguez Caro afirmó que ante situaciones como 1) la falta de cobertura en los procedimientos de reconstrucción facial por el POS (al tener carácter de cirugía estética), 2) que apenas la mitad de los procesos judiciales logra resolverse, 3) la tipificación de la conducta que en ocasiones se planeta como lesiones personales dando lugar a excarcelaciones, y 4) el comportamiento de discriminación laboral por las consecuencias mismas de los ataques, es necesario que el Estado se movilice y articule para proscribir esta práctica.

Para la Defensora Delegada para la Mujer, resulta fundamental asegurar que las investigaciones se adelanten con mayor agilidad, y que lo mismo ocurra con los resultados procesales, las rutas prioritarias de asistencia a las víctimas y la atención diferencial en salud para las mujeres que resultan afectadas por estas brutales agresiones.

Rodríguez Caro consideró igualmente necesario que el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima) y la Superintendencia de Industria y Comercio intervengan para regular y controlar la comercialización de estas sustancias y así contribuir a mitigar un fenómeno que ubica a Colombia como el país con mayor índice de ocurrencia (1,84 casos por millón para el año 2011), seguido por Pakistán y Bangladesh.

La Defensoría ha conocido y acompañado 22 casos de mujeres quemadas con agentes químicos, incluida una madre cabeza de familia víctima del conflicto armado en Nariño, cuyo rostro fue rociado con ácido por miembros de la guerrilla. La Entidad ha gestionado y logrado la vinculación laboral de seis de las víctimas y ha participado de múltiples reuniones en el marco de una iniciativa denominada “Pacto Público para la prevención de agresiones con agentes químicos contra las mujeres”, desarrollada particularmente en Bogotá.

Para la Defensoría del Pueblo resultan preocupantes algunas denuncias recientes, a partir de las cuales afloran expresiones de amenaza antes, durante y después de los ataques, las cuales reflejan la agresividad e irracionalidad de los victimarios: “quién la manda ser bonita”, “si no es para mí, no es para nadie”, “a ver si así la van a querer”, “para que se acuerde de mí toda la vida” y más recientemente “si sigue molestando le voy a echar lo que está de moda”. Según cifras del Hospital Simón Bolívar, de cada 30 casos por quemaduras con ácido, 24 corresponden a mujeres, y de ellas 20 presentan afectación en cara y cuello, 12 (además de su rostro) en tórax y abdomen, y 2 más en muslos y piernas.