11 de mayo de 2021
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De Bacalaos, oportunistas y antipolíticos politiqueros

5 de abril de 2014

Ahora aparecen como por encanto en el escenario y ante las luces resplandecientes de las cámaras y los reflectores  algunos personajillos que presumen de antipolíticos pero que son la más encumbrada y elocuente distinción de la politiquería ramplona.

Hace unos días Jaime Lopera Gutiérrez, quien ha sido un desaforado espécimen de la politiquería liberal, trató de hacerse entender a través de un “ensayo” que su paso por la gobernación del Quindío había sido inútil, como lo fue deveras, porque los dirigentes regionales le habían hecho la vida imposible. Solo sirvió el seudo escrito para joderle la vida a César Mejía a quien tildó de desobediente, en su calidad de alcalde, a sabiendas que eso carece de absoluta certeza. Sacándose clavos a costa de torcerle el pescuezo a la realidad histórica de ese momento.

Lo que ocurrió  entonces fue la ineptitud de un gobernante que no conocía la región ni sus componentes políticos y quien casi se cae de entrada por incompetente y sobrador. Se sostuvo a punta de las  infladas notas periodísticas de Carlos Murcia en el Espectador y que eran sucedáneas de la manivela torticera de Alpher Rojas. Una gobernación apasionada por las dulumocas, las cañafístulas y las pomarrosas. Pero como Lopera es un arribista consumado ahora después de despotricar en cuanto andén se le atraviesa de la politiquería llega triunfante y al sonatín de los clarines a la campaña de Enrique Peñalosa convirtiéndose de la noche a la mañana en un claro exponente de la Alianza Verde. Las encuestas enloquecen incluso a los desquiciados.

Lo acompaña en la aventura arribista, otra vedette, Armando Rodríguez Jaramillo, que se ha amparado de manera taimada en el espectro empresarial para hacerse a la burocracia donde ha sido pérfido, solapado e ineficiente.

Rodríguez no tuvo ningún empacho en sobornar agentes del tránsito para no pagar una multa por infractor cuando era el vocero oficial y aliado incondicional  de Rocío Arias de quien todo el mundo sabía que era la altisonante brujeta de los paras del Magdalena Medio condenada posteriormente por delincuente. Aquí hizo la campaña en su favor y siguió campante resbalándole su alianza con los bandidos. Ahora, según el periódico local, donde escriben estos dos bacalaos, los registran  como “personajes” de la campaña de Peñalosa. Y este es el gerente. ¡Dios Mío Bendito. Ver para creer! Los antipolíticos de politiqueros.

Qué dirá Nicolás González cuando ve ahora que se le meten al rancho de sus Verdes estas alhajitas porque este joven profesional sí es un convencido de ese proceso que ahora tiene a Enrique, así le llaman de manera confianzuda estos arribistas, de candidato resplandeciente.

De Orlando Mosquera no hay nada qué decir porque también ha sido un trashumante de la política aunque por lo menos en la pasada jornada electoral estuvo por esos lados con el ánimo de aparecer nuevamente en el tarjetón.

De María Mercedes Botero ahora verde como una rana, siendo la más grande decepción en el concejo local cuando se dejó cooptar por la arrasante egolatría de la alcaldesa Luz Piedad Valencia, no merece comentario alguno. Ahí comenzó su politiquería y allí terminó. Una defraudación total.

El medio día de hoy estaban atragantándose con frisoles en El Roble como una muestra elocuente de su proverbial rastrerismo.

Que sigan comiéndoles cuento a los arribistas bacalaos antipolíticos politiqueros, esa cáfila de oportunistas a quienes sobresaltaron las encuestas. Ojalá no se lleven el mismo fiasco de hace cuatro años con el mismo cuento de Mockus y su Ola Verde  que terminó en lo que son: moneda  falsa al menudeo.