4 de octubre de 2022
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Cuñar-acuñar, convino-combino, a-ha, prístino-a

16 de abril de 2014
16 de abril de 2014

‘De nuevo cuño’ es una locución que aplicamos a vocablos y giros nuevos; y ‘de buen cuño’, a lo que tiene un origen legítimo. El ‘cuño’ es el troquel en el que se fabrican monedas, medallas y otras piezas de metal. De ahí el verbo ‘cuñar’, menos usado que su sinónimo ‘acuñar’, cuya acepción es “imprimir y sellar una pieza de metal, especialmente una moneda o una medalla, por medio de cuño o troquel”. Para el Correo Abierto de este diario escribió el señor Fernando García Cuartas: “El término parlache fue cuñado por la necesidad de darle un nombre…” (24/3/2014).  Cuatro días después, a Línea Directa del mismo periódico llamó ‘Un lector’ para afirmar, atenido a nuestro uso casi exclusivo de ‘acuñar’, que se decía así y no ‘cuñar’. El verbo ‘cuñar’, con la acepción arriba expuesta y con la que nosotros le damos (¿erradamente?) de ‘meter cuñas’ viene del latino ‘cuneare’ (‘dar forma de cuña, cono o triángulo’; ‘estrecharse por un lado’; ‘unir por medio de la cuña’; ‘hacer entrar a la fuerza’). Según los expertos, ‘cuño’ es de finales del s. XV; ‘cuña’, de comienzos del XIII; ‘acuñar’, del XVI. Es, pues, ‘de buen cuño’ el verbo utilizado por el corresponsal García Cuartas. Ahora bien, ¿sí estamos equivocados cuando con el verbo ‘cuñar’ significamos ‘meter cuñas para sujetar algo? No lo creo, pues tal es la acepción que tiene el verbo latino de donde procede. Sin embargo, El Diccionario no lo asienta con dicha significación, la que tiene como exclusiva de ‘acuñar’ en su segunda acepción: “(De cuña). Meter cuñas. // 2 Ajustar unas cosas con otras, encajarlas entre sí”. Pero ni nosotros ni nuestros paisanos decimos “¡acúñelo, pa’ que aguante!”. Nota: ‘Cuñado’ (‘hermano del cónyuge’), que nada tiene que ver con cuños ni cuñas, viene del latín ‘cognatus’ (‘cuñado, pariente, allegado’). ***

Si entre los mil y tantos lectores de estas notas (¡qué optimismo!) hay uno, uno solo siquiera, que ignore la diferencia abismal que tienen los verbos ‘combinar’ y ‘convenir’, dicho lector constituiría un porcentaje elevadísimo. Quiero decir que no debería haber ni uno solo. A pesar de esto, un redactor de El Tiempo los confundió. ¿Que no? Lea y se convencerá: “Entre otras cosas, ya se combino que las 4 cintas ganadoras irán al Festival de Cine de Brasil” (Teléfono Rosa, 30/3/2014). Tan grande es su diferencia, tanto, que a cualquiera ofendería su explicación. No obstante, aquí va: ‘Combinar’ (del verbo latino ‘combinare’, de ‘cum’ = ‘con’ y ‘bini = ‘ambos, par’) quiere decir “unir  cosas diversas, de manera que formen un compuesto o agregado”; y ‘convenir’ (del verbo latino ‘convenire’, de ‘cum’ y ‘venire’ = ‘venir’) significa “ser de un mismo parecer o dictamen”;  en la muestra de El Tiempo, “ponerse varias personas de acuerdo para un fin determinado”. Es de igual claridad la diferencia entre los verbos ‘sentir-se’ y ‘sentar-se’, confundidos, sin embargo, por el editorialista de LA PATRIA: “…pese a que nos sentamos orgullosos con lo que tenemos…” (3/4/2014). ‘Nos sentimos’ (presente de indicativo) o ‘nos sintamos’ (presente de subjuntivo) del verbo ‘sentir’, el adecuado en la frase. Teniendo en cuenta que el gazapo pudo ser una pilatuna del diablillo aquel… ***

“En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero…”. Traigo esta frase inmortal a colación para hacer hincapié en la diferencia que hay entre la preposición ‘a’ y la apócope del verbo ‘hacer’ (‘ha’), que se emplea sólo para expresar un lapso de tiempo transcurrido. El doctor Flavio Restrepo Gómez olvidó esta noción elemental o tuvo un lapsus inconsciente en la siguiente frase: “Que Colombia es un país de cafres, lo había dicho a mucho tiempo, Darío Echandía” (LA PATRIA, 28/3/2014). “…lo había dicho ha mucho tiempo Darío Echandía” (sin la coma) o “mucho tiempo ha”, señor. En el mismo artículo escribe: “…para hacer de nuestra Patria,  un cadalso deshonroso a la transparencia, las buenas costumbres y las acciones prístinas de hombres y mujeres honestos y sin tacha”. ‘Prístino-a’, doctor, no es eso, no. Pero no se mortifique por ello, porque esta confusión es de ocurrencia diaria. El adjetivo víctima de ella tiene como sinónimos “antiguo, primero, primitivo, original”. Y usted quiso calificar esas ‘acciones’ de ‘claras, transparentes, diáfanas, limpias, puras, cristalinas, honradas, íntegras, honorables’… Esto, ¡claro!, si entendí su idea, cuya expresión escrita merecía pulimento, pues, además de la coma que sobra entre ‘Patria’  y ‘un cadalso’, la frase “un cadalso deshonroso a la transparencia” pide angustiosamente otro giro. Como otras de su texto. ***

De un editorial de LA PATRIA. “Venezuela es nuestro país hermano, que se retrocede a pasos agigantados en materia de democracia, en el que hay mordazas a la prensa libre…” (30/3/2014). El error de construcción gramatical, evidente, se puede corregir de dos maneras, así: Primero, suprimiendo el reflejo ‘se’ (“que retrocede a pasos agigantados”); segundo, con la preposición ‘en’ y el pronombre relativo correspondiente (“en el que se retrocede”). Elemental. ***