6 de mayo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Comisión Tripartita que discute el Estatuto Único para la profesión docente en crisis

8 de abril de 2014
8 de abril de 2014

 

En la sesión se adelantaba el estudio y discusión de las denominadas “Situaciones Administrativas” a desarrollar en el Nuevo Estatuto Único de la Profesión Docente, al momento de entrar al análisis del régimen de vacaciones que rige actualmente al magisterio colombiano, la jefe jurídica del Ministerio de Educación Nacional, expresó su rechazo a discutir este tema, pues a su juicio, la Comisión debía concentrarse en lo que al régimen de carrera  corresponde y por ende un asunto como el de las vacaciones del magisterio no tendría cabida en ese espacio.

Esta posición asumida por la oficina jurídica del Ministerio generó de manera inmediata descontento en los delegados de la FECODE y motivaron una clara y expresa intervención de mi parte en este sentido, no solo encontrando válida la posición asumida por la organización sindical, sino señalando y advirtiendo que cuando fui designado por parte del Congreso de la República para hacer parte de ese escenario en calidad de vocero del Organo Legislativo lo hacia en aras de contribuir en la construcción de un nuevo Estatuto para la Profesión Docente y no de un simple régimen de carrera.

La propuesta que sobre este sentido tiene la FECODE, es acertada y goza de plena validez, pues el  incrementar a 9 las semanas el periodo de vacaciones de los educadores, es regresar al régimen que en ese sentido tenía establecido el Decreto 2277 de 1979, el que disponía en su artículo 67, que “los docentes tendrán derecho a las vacaciones que determine el calendario escolar”, lo que no es otra cosa que brindarle igual periodo de vacaciones a los estudiantes y a sus docentes.

Lo anterior significa revertir lo establecido en el Decreto 1850 de 2002, en el que a la luz de la llamada “racionalización económica” establecida por el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, se recortaron las vacaciones a los docentes; y es que bajo esa supuesta “racionalización económica” consistente en con los mismos e inclusive con menos recursos, se presten más servicios, no solo se redujeron las vacaciones a los docentes, sino que también se aumentaron el número de estudiantes por aula desembocando en los actuales niveles de hacinamiento, se modificó la figura de los directivos docenes quienes pasaron de concentrar su actividad en un centro educativo a atender todo un núcleo educativo, entre muchos otros aspectos, que me han permitido catalogar dicha “racionalización económica” en materia educativa como una “irracionalidad pedagógica”.

El cansancio y estrés acumulado impacta la salud física y mental de docentes y estudiantes y eleva el número de enfermedades en los docentes; las dificultades de concentración, desmotivación, cansancio, son sólo algunos de los síntomas físicos y psicológicos que se experimentan al final de cada época escolar y que impactan directamente en la calidad de la educación y el rendimiento académico, siendo necesario un receso suficiente para restablecer el organismo.

Los recientes resultados de las pruebas PISA nos llaman a la reflexión en todo sentido en aras de mejorar la calidad de nuestra educación, una reforma integral en la educación es necesaria y el mejor sustento para ello lo será la aprobación de nuevo y único Estatuto de la Profesión Docente en el que un completo marco de principios, deberes, derechos y aspectos administrativos permitan dignificar la profesión docente.