15 de mayo de 2021
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Venezuela y el fantasma del golpe

16 de marzo de 2014
16 de marzo de 2014

albeiro valencia llano

Pero dos días después Hugo Chávez regresó con más poder y con amplio respaldo de los sectores populares. Este es el fantasma que hoy asusta al gobierno pues fue descubierto el plan bautizado con el nombre de “La Salida” dirigido a derrocar al Presidente.

El mes de febrero empezó muy mal para el gobierno de Nicolás Maduro: el domingo 2 se encontraba en Isla Margarita el equipo cubano de béisbol, Villa Clara, y tuvieron que soportar protestas y agresiones de numerosos manifestantes del Partido Voluntad Popular, dirigidos por el exalcalde de Chacao Leopoldo López en compañía de la diputada María Corina Machado. Aunque hubo pequeñas protestas en otras poblaciones, la situación se complicó el jueves 6, cuando un grupo lanzó piedras contra la residencia del gobernador de Táchira, mientras se encontraba reunido con la canciller colombiana, María Ángela Holguín, para estudiar un plan contra el contrabando que produce desabastecimiento en Venezuela. Como consecuencia de las jornadas de protesta fueron detenidos numerosos estudiantes, situación que fue aprovechada por el líder de la oposición Leopoldo López para preparar una gran manifestación.
El golpe se programó para el  12 de febrero, Día de la Juventud, cuando centenares  de jóvenes, de la clase media y alta,  se tomaron las calles y, en Caracas, marcharon hasta la Fiscalía General para exigir la liberación de tres estudiantes detenidos en Táchira; ante la gravedad de los hechos el gobierno afirmó que las marchas contra la violencia, la corrupción y la inflación, estaban dirigidas desde los laboratorios de la guerra sucia de la oposición para desatar el caos. En este enrarecido ambiente se decretó la salida del aire del canal de televisión NTN24, porque “pretendió transmitir la zozobra de un golpe”. El balance sangriento fue de tres muertos, 66 heridos  y numerosos detenidos; en su desespero el Presidente afirmó que “enfrentamos un golpe de Estado”.

La semana siguiente trajo nuevas angustias con más muertos, heridos y confusión. Lo que se inició como manifestaciones de estudiantes en varios estados de Venezuela, contra la inseguridad, se transformó en choques a favor y en contra del chavismo. Los ingredientes para el caos son suficientes: altas tasas de homicidios, devaluación del bolívar, 56% de inflación, escasez de productos básicos, corrupción, acaparamiento de artículos de la canasta familiar por parte de especuladores, capas medias desesperadas y milicias armadas dispuestas a defender la revolución.

Difícil  situación económica

Nicolás Maduro ya completó 11 meses y atraviesa por el peor momento; lo acusan de incompetencia política y de pésima administración económica: burocracia mal preparada y alto grado de corrupción. Además, el país enfrenta tremendo problema de desabastecimiento, pues de cada 100 productos de consumo, 28 no se consiguen en el mercado. A esto se le suma la salida de artículos de contrabando, hacia Colombia y Brasil, buscando mejores precios.

La oposición asegura que parte de la anarquía económica se debe a los “boliburgueses” (de las palabras bolivariano y burguesía), considerados nuevos ricos que surgieron a la sombra del presidente Chávez, como allegados personales que entraron a la burocracia del Estado; pero aquí están también los especuladores, los contrabandistas y los oportunistas; muchos de ellos administran supermercados, en su mayoría nacionalizados. Mientras tanto un altísimo porcentaje de empresarios entró en crisis por las duras medidas cambiarias y por el control de precios; un ejemplo es el Grupo Polar, la mayor productora de alimentos procesados en Venezuela, que ya advirtió al gobierno que está en riesgo el proceso de producción por el retraso de las autoridades en la entrega de las divisas para importar materias primas e insumos. Este poderoso grupo económico genera 30 mil empleos directos y 180 mil indirectos, posee 17 centros de producción que fabrican margarinas, salsas, quesos, enlatados, bebidas, helados, mermeladas, cerveza, vinos y muchísimos artículos más.

Hoy, más que antes, el presidente Maduro ha venido buscando el apoyo de los empresarios y por esta razón hace pactos con la burguesía nacionalista tradicional; en esta dirección  fue muy diciente la presentación del Plan de Paz en Venezuela (febrero 14) para frenar la ola de inseguridad que vive el país. En el evento afirmó que dicha iniciativa contaba con el respaldo del empresario venezolano, Gustavo Cisneros, dueño de una fortuna de 4.400 millones de dólares. El gobierno necesita el apoyo de la burguesía para salvar la economía pues hoy está importando la mayor parte de los alimentos y es imperativo levantar la producción agrícola y ganadera. Lo más graves es que los especuladores acaparan productos de primera necesidad para disparar la escasez.

La gran prensa

Los medios de comunicación emprendieron una intensa campaña de manipulación mediática; el ejemplo más claro lo ofreció el canal NTN24 horas, que hace parte del grupo de medios RCN, poderoso consorcio empresarial de Colombia, acusado por el gobierno de Venezuela de transmitir acomodadamente las protestas estudiantiles. Al respecto Nicolás Maduro señaló al expresidente Álvaro Uribe de estar detrás de las transmisiones tendenciosas de NTN24 horas; como era de esperarse Uribe respondió con un duro ataque invitando a luchar “contra la dictadura Castro-Chavista”.

La ministra de Comunicación e Información, Delcy Rodríguez, rechazó “la manipulación de imágenes en medios nacionales e internacionales, mostrando fotos viejas y falsas, colocándolas como situación actual en Venezuela”. Sobre el tema la red Voltairenet.org muestra imágenes falsas en la campaña contra Venezuela, para sembrar odios y producir polarización. Por ejemplo una manifestación en Brasil y actos violentos en Chile y Egipto, fueron utilizados como hechos ocurridos en Venezuela.

Sin poder ocultar su malestar contra los medios internacionales la ministra de Comunicación señaló que la Cadena CNN en Español dedica el 90% de la programación a Venezuela pero “están deformando la realidad de lo que aquí está ocurriendo y tenemos cómo demostrarlo”; como consecuencia se le retiró el permiso de trabajo a la corresponsal, a la presentadora y a la productora. En respuesta los medios actuaron con solidaridad de cuerpo.

Se creció la oposición

Mientras el gobierno se desgasta los sectores de oposición se fortalecen y buscan nuevas formas de lucha. En la actual oleada de protesta los estudiantes universitarios trataron de convertirse en vanguardia, así como lo fueron en el año 2007 contra Hugo Chávez; piden seguridad, que pare la represión, libertad para los compañeros detenidos, el desarme de los colectivos armados que fueron creados por Chávez y que regresen los productos a los supermercados.

En este nuevo clima la oposición tiene dos sectores. El abogado Henrique Capriles, gobernador del Estado de Miranda, tradicional líder de los inconformes con el régimen, quien se ha venido retirando del movimiento Mesa de Unidad Democrática, para apostarle a fortalecer  los partidos y la gestión pública y derrocar al chavismo. Sus consignas son: “Aislemos a los infiltrados. La protesta pacífica legítima hay que orientarla. Rechazamos la violencia, venga de donde venga”. Pero además plantea algo que inquieta a los sectores radicales: “No es el momento para que se vaya Maduro”. La otra vertiente opositora la lideran Leopoldo López, María Corina Machado y Antonio Ledesma, quienes decidieron realizar asambleas en las calles para buscar la salida del presidente Maduro.

Aquí se destaca el economista Leopoldo López, quien tiene una Maestría en Políticas Públicas de la Universidad de Harvard. Después de promover la manifestación del 12 de febrero, que se convirtió en una marcha sangrienta por los muertos y heridos, el gobierno de Maduro lo calificó de golpista y fascista, financiado por Estados Unidos. Como consecuencia se le impuso orden de captura por intimidación pública, incendio en edificio público, homicidio intencional calificado y terrorismo. De este modo Leopoldo se convirtió en perseguido político y en mártir, que tuvo el valor de entregarse a lo que él denominó “justicia injusta”. Con una oposición dividida y ante la posibilidad de nuevas manifestaciones, a favor y en contra del régimen político, se crearía el vacío de poder que podrían aprovechar los militares para favorecer a Diosdado Cabello; esto preocupa a Capriles quien le teme a una guerra civil.

Repercusión  en Colombia

La crisis económica, política y social en Venezuela repercute en nuestro país de manera directa. Con una frontera bloqueada y con paso restringido para los colombianos se frenó en seco el movimiento de alimentos y mercancías, lo que produjo la parálisis de Cúcuta y de otras poblaciones. La región más perjudicada es La Guajira pues sus habitantes se alimentan, tradicionalmente, de los productos que llegan de Venezuela. Otro aspecto sensible es el de las remesas; los colombianos que viven en ese país envían anualmente 450 millones de dólares a sus familiares; la suspensión de los giros deprimió la economía, especialmente en Norte de Santander.

Cuando el presidente Santos trató de mediar en la situación de Venezuela se convirtió en uno de los principales blancos de Nicolás Maduro, quien le respondió en tono airado: ¡Ya basta, carajo! ¡Ya basta de que se metan en los asuntos internos de nuestra patria!  Por ahora el golpe contra el gobierno chavista se fue diluyendo, pero la oposición cambiará de estrategia para desatar la guerra civil.